“APRENDIZAJE SOCIAL Y EMOCIONAL: HABILIDADES PARA LA VIDA”

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Siempre me he preguntado por qué en las escuelas nos enseñan habilidades científicas, cognitivas, matemáticas, de lectura, etc. Pero ¿qué pasa cuando un niño conoce y sabe gestionar sus emociones? Imagino que entonces no solo tendrá mejores resultados académicos, sino que estará más preparado para el mundo laboral en su edad adulta.

Partiendo de esta duda natural, me di a la tarea de investigar al respecto y el resultado me dio la razón en algunas de mis teorías. Si se introduce a la materia emocional desde la edad temprana (primaria) entonces podremos tener niños socialmente más adaptados, menos competitivos y con un mejor manejo de frustraciones.

Uno de los grandes descubrimientos de las últimas décadas es que se pueden educar las emociones y el comportamiento, y entonces es posible desarrollar lo que se conoce como habilidades para la vida.

Mediante programas probados científicamente, es posible desarrollar habilidades para la vida, es decir, una serie de destrezas en el ámbito social, emocional y ético, que complementan y optimizan las habilidades cognitivas e intelectuales, mezclando entre la carga académica no solo la parte que dicta el “by the book” sino valores cívicos y éticos introduciendo el respeto a la diversidad.

Algunos autores afirman que esta situación significa ventajas concretas en el desarrollo de niños y jóvenes en el campo de la educación.

Actualmente, se está privando a niños y jóvenes de un desarrollo óptimo cuando no se les dan oportunidades de aprendizaje social y emocional, imprimiendo más peso al “emprendedurismo monetario” que al “emprendedurismo emocional”.

Y es que no es magia, queridas y queridos lectores. Estamos hablando del trabajo más difícil del mundo: el trabajo en equipo. Se tiene la idea errónea de que los Docentes hacen trabajo de guardería y que los abuelos son los nuevos padres.

Si nuestros futuros adultos llegan a contar con clases que contribuyan a desarrollar sus competencias y habilidades espirituales, sociales, emocionales, morales y éticas, pero no como las que actualmente conocemos que fueron las que nosotros tomamos, sino con un enfoque social orientado al respeto de la diversidad de género, de religión, de raza, etc., entonces tendremos humanos más fuertes social y emocionalmente hablando.

En el organismo del niño esos aspectos no pueden separarse. Por ejemplo, si quieres hacer bien tus deberes y tener buenas notas, necesitas un cierto grado de autocontrol. Tienes que ser capaz de aplazar, de postergar, de planificar. Y es que cómo se quiere ser exitoso en la vida si se es incapaz de seguir una agenda. Yo le llamo: ser coherente.

Así es que con estas líneas dejo a ustedes una pregunta que los invita a la reflexión:

¿Qué tipo de seres humanos quieren ser?

¡Quiéranse! ¡Apapáchense!