“ATRÉVETE A SER FELIZ”

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  1. Hace unos días, me llegó un whatsapp con la imagen de un niño pequeño junto a la tina de baño y decía así: “si cuando naces no traes nada y cuando te mueres no te llevas nada, dedícate entonces a ser feliz”. Qué sabio consejo, pero yo me pregunto: ¿dónde está la verdadera felicidad? El mundo tiene un proyecto de felicidad en el dinero, en la arrogancia del poder, en el placer de los vicios. Pero Cristo también tiene un poder, también Él tiene un proyecto en las bienaventuranzas que han hecho felices a millones de personas: “Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos lo que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredaran la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se llamarán hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mt. 5, 2-10).
  2. Lo primero que Dios quiere de ti, es que seas feliz; pero con una felicidad diferente a la felicidad del mundo. Una felicidad profunda que consiste, en la paz del corazón y en la plenitud del amor. Y ahí están los caminos de las bienaventuranzas para llegar a esa meta. Si tú eres pobre, desprendido de los bienes materiales, no atenazado por el afán desordenado del dinero; serás libre, con la dichosa libertad del desapego de los bienes materiales. Si tú eres manso y humilde de corazón y no te dejas llevar por la arrogancia, por el orgullo, por la vanidad, por el coraje y por los resentimientos, cuando otros te tratan mal o te lastiman; mantendrás un corazón sano, lleno de paz. ¿De qué te sirve ganar todo el mundo y ganar todos los pleitos y vengarte de tus enemigos, si luego pierdes la paz de tu corazón? Es el tesoro más valioso que debes conservar. Si tú eres limpio de corazón y no y no estas esclavizado por la lujuria, por el erotismo, dominado por una mente morbosa; conservarás un corazón capaz de amar, de una manera nueva, más grande, con un amor más sublime, con un amor más perfecto. Pasando la concupiscencia a la benevolencia, del recibir amor al dar amor. No se te olvide, hay más alegría en dar que en recibir. Ése es el proyecto de Cristo.
  3. Pero también el mundo te ofrece su proyecto, que San Juan lo resume en tres cosas: lujuria de la carne, soberbia de la vida y avaricia del dinero. Frente a estos dos proyectos, tú escoges tu camino de felicidad. Un camino es fácil otro difícil, un camino es ancho otro es estrecho. Atrévete a escoger el camino de Cristo, atrévete a ser feliz con la felicidad nueva y diferente que te ofrece Jesucristo. Él te acompañará y te ayudará a recorrerlo y a encontrar la paz interior y la plenitud del amor en tu corazón.

¡Atrévete a ser feliz!