“AUSTERIDAD, CONFESION Y CENTRARSE EN JESÚS”

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¿Cómo nos vamos a preparar para la navidad?, ¿Qué podemos hacer para llegar preparados a ésta gran fiesta de nuestro Señor Jesucristo?

  1. AUSTERIDAD DE VIDA.

San Juan bautista es el modelo y la imagen del adviento. Lo que él hizo es lo que debemos hacer para estar preparados. El Evangelio nos dice que Juan usaba una túnica de pelo de camello ceñida con un cinturón de cuero, se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre y que vivía en el desierto. Para nosotros el desierto es desconectarnos de tantos aparatos, es buscar el silencio, la paz, la tranquilidad y la soledad. El bien no hace ruido y el ruido no hace bien. Él vestía y comía muy austeramente. Si queremos vivir el adviento, tenemos que buscar esa austeridad en el vestido y en la comida y no dejarnos arrastrar por la seducción del consumismo. No se preocupen por la comida, por la bebida o las cosas materiales, preocúpense y denle tiempo a las cosas espirituales, al alimento del alma. que es la Palabra de Dios.

  1. BUENA CONFESIÓN.

Y luego les dijo: “Conviértanse, y hagan ver con obras su conversión”. Y ellos confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río. Una buena conversión comienza con reconocer nuestros propios pecados. Pero también sacar ese propósito de enmienda, ése cambio de vida. Que se note en nuestras obras de misericordia el cambio de vida.

  1. CENTRARNOS EN JESÚS.

San Juan Bautista nos decía que detrás de él viene alguien que es más grande, que es más importante. Que él ya tiene el bieldo en la mano. Que él nos va a bautizar no sólo en agua, sino en el Espíritu Santo. San Juan bautista es el precursor, es el que prepara el camino y el que nos indica que ya viene Jesús. Que nos centremos en Jesús, que es el Salvador. Que es él el que nos va a bautizar en espíritu y en verdad. No basta con confesar los pecados y llorarlos, hay que revestirse de Cristo. Basta ya de borracheras y comilonas, de desenfreno y envidias. “revístanse del Señor Jesús”. Juan señala claramente al verdadero Hijo de Dios, al verdadero Mesías. Debemos pues centrar toda nuestra atención en éste adviento, en el protagonista. Fijos los ojos en el que comenzó y culmina nuestra fe, haciendo a un lado cualquier distractor. Todo lo que hagamos en éste adviento, nos tiene que llevar a Jesús. Él es el centro, el camino y la verdad y no hay en ninguna otra salvación. Ésta navidad es para centrarnos en él, para recibirlo, para acogerlo y crecer en el amor a él.