BIODANZA, ¿CON QUÉ SE COME?

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He estado en innumerables conversaciones con gente nueva, que cuando me pregunta a qué me dedico, escucha: “soy facilitadora de Biodanza”. Las reacciones a esto son de lo más variadas: desde los que piensan que es otra forma de baile, que es meditar en movimiento, que es una terapia… y todos pasan por un nivel de mayor o menor sorpresa, por no haber escuchado nunca esa palabra.

Y es que… a pesar de que la Biodanza se creó en los 60s y está extendida por todo el mundo, en México casi nadie la conoce, así que me di a la tarea de hacer una definición un poco menos formal a la oficial, para decir cuáles son los beneficios que obtienes de una clase, y los de hacer un proceso de transformación en Biodanza.

La primera definición de Biodanza, es la más obvia: la danza de la vida. Desde este planteamiento, la Biodanza comienza a ser disruptiva: la vida no es considerada como una lucha, sino como una danza. No como una escalera de transformaciones o como continuas pruebas que superar, sino como una danza. Danza entendida como el movimiento del cuerpo con gracia, sutileza y amor. Como la expresión cálida y gozosa de nuestro ser.

Danzar la vida es entregarse a la posibilidad del gozo, de la adaptación, de la naturalidad de los cambios de ritmo en la música y en la vida. Sin anclarnos al drama. Sin darle tantas vueltas. VIVIR plenamente. VIVIR sin anestesia, porque cuando danzamos, creamos la vida. Adquirir estas certezas es parte de hacer un proceso en Biodanza.

Otra de las cosas en las que la Biodanza es distinta, y por lo tanto, profundamente efectiva es que su metodología es grupal. Sin el grupo no hay Biodanza. En esta época en la que parece que estamos más conectados, al mismo tiempo estamos cada vez más solos. A veces meditamos en grupo, hacemos yoga en grupo, pero la experiencia sigue siendo individual. Por su parte, la Biodanza nos devuelve el sentido de comunidad (común-unidad), puesto que sólo a través del espejo de los demás es que tengo noticias completas de quién soy. Los demás seres (humanos) son valiosos, importantes, me enriquecen y sobre todo, son dignos de celebración, igual que uno mismo.

En Biodanza, no sólo venimos a una clase grupal, somos y formamos parte del grupo. Pertenecemos. Y eso, nos devuelve la confianza en la humanidad.

Algo que se disfruta mucho de Biodanza, es que no analizamos. Aprendemos a través del goce del movimiento que nace del corazón, y por lo tanto, es pleno de sentido. No necesitamos pensar en qué queremos transformar o en cómo hacerlo. Movemos el cuerpo, y la mente, las emociones y las acciones lo siguen. Le damos cabida a otras partes de nosotros igual de sabias que el raciocinio; que normalmente dejamos a un lado: los instintos y la emoción.

Ir a Biodanza, aunque sea una vez en la vida, es algo a lo que todo el mundo podría animarse. Iniciar un proceso de transformación a través del sistema, es cosa de seres valientes y comprometidos.  Todos necesitamos más alegría. Todos necesitamos contacto afectivo. Todos necesitamos amor, y el amor es todo lo que necesitamos. Así que ven, forma parte de la ronda, y danza la vida con amor, en un espacio en movimiento, llamado Danxica, que procura siempre, transformar y mover el alma a través de una de las artes más primitivas y hermosas: la DANZA.

Brenda Tadeo

Bienestar Total Cancún

Facilitadora de Biodanza SRT en Danxica by Skyzone.