¿CÓMO EVITAR CONFUNDIR LA FELICIDAD CON EL PLACER PASAJERO?

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Es innegable que la salud pasa por el cuidado de la alimentación y la práctica del ejercicio. Sin embargo, es muy importante tomar en cuenta que ambas facetas se escriben a lo largo de la búsqueda de nuestro bienestar.

En una sociedad que vive tan acelerada ¿nos ocupamos por nuestro bienestar físico, espiritual, mental y emocional?

La respuesta a eso que pareciera ser tan básico y tan fácil de cultivar, es que por lo general se tiene una forma tergiversada de concebir la salud, ya que la gente se ocupa de ella hasta que está enferma; es así que se atiende ella misma o va al médico.

En los últimos cuarenta años hemos dado pasos gigantescos en la prevención de padecimientos de salud física; sin embargo, pareciera que las dimensiones espiritual, mental y emocional no las hemos abordado suficientemente con un enfoque preventivo y sanador. Este es uno de los retos que día a día está ante nosotros en nuestro camino hacia el buen manejo de las emociones.

No basta con pensar, hay que actuar. Ante todo, hay que reconocer que nuestro cerebro está programado para sobrevivir y que, por ello, tenemos un sesgo negativo que nos lleva a preocuparnos y, de pronto, a anclarnos en las emociones negativas que no nos dejan avanzar, pues, aunque nuestro cerebro es curioso y le gusta la novedad, no deja de sentir miedo ante las adversidades o ante aquello que piensa que puede ser desfavorable para él. Se necesita no confundir la plena felicidad con el mero placer de vivir el momento. Debemos aspirar a una vida sana, no únicamente placentera, efímera y llena de trivialidades.

La paciencia es muy importante. Varios autores señalan que la persistencia, aunada a la paciencia, son indispensables para preservar la salud mental y física.

Para no confundir la efímera felicidad y el placer pasajero, con la felicidad legítima, algunos autores recomiendan la técnica 90.90.01, donde el coach Robin Charma sugiere hacer una actividad diaria durante 90 días, 90 minutos, para ejercitar así el cerebro y darle sensación de felicidad real, no momentánea.

Así que ya lo sabes, cuidar de tu cuerpo en el exterior conlleva la necesidad de cuidar de tu espíritu, tu mente y tus emociones en el interior.

¡Quiérete! ¡Apapáchate!