¿CÓMO RESOLVER UN CONFLICTO DE PAREJA?

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Días atrás tuve uno de esos momentos incómodos y difíciles con mi pareja; de pronto pensé que hasta pudimos terminar la relación de tan enojados que estábamos.

¿Te ha pasado? Es normal que cuando hay un “sacón de onda” se comience a pensar en el que, tal vez, sea el peor de los escenarios: terminar la relación.

¿Pero por qué pasa esto? Un problema con tu pareja no debería percibirse como una crisis que ponga en peligro la relación, sino más bien como una manera de fortalecerla por medio del mejor conocimiento de ambos y su comprensión.

Para ello hay varias alternativas, una de las cuales consiste en buscar el momento adecuado para platicar las cosas. Como mujeres solemos ser más impulsivas; eso no nos da margen de pensar, sino únicamente de reaccionar. En cambio, los hombres dejan que el tiempo haga lo propio.

¿Has visto cuando se enojan los niños?

El otro día estaba en un restaurante de comida rápida, ese con una letra “M” en forma de papa frita y de color amarillo.  En el área de juegos infantiles estaban dos menores jugando. Eran una niña y un niño; el niño se enojó, tomó sus juguetes y se retiró. Mientras tanto, la niña se quedó sentada y fue a jugar con otros niños.  ¿Qué pasó aquí? Algunos autores podrían definirlo como “evasión del conflicto” sin confrontación, otros dirían “inteligencia emocional”; yo le llamo prudencia.

Y es que los niños son mucho menos complejos que los adultos; se liberan más rápido de los malos momentos.

Alejarnos del escenario del conflicto momentáneamente hace que nuestras emociones bajen de intensidad y recuperemos la ecuanimidad; obtenemos margen de pensar bien las cosas, con la cabeza “fría”. Esto pasó con el niño y la niña, al cabo de no más de 10 minutos volvieron uno al otro a jugar entre ellos como si no se hubieran disgustado.

 

Por el contrario, los adultos solemos complejizar las cosas y sacar del baúl de los recuerdos los temas que, aunque hayamos dicho “te perdono”, no hemos olvidado y enfocamos nuestra molestia en lastimar, recriminar. Esto, sin duda, vuelve compleja la reconciliación. Yo le llamo “vomito verbal”.

Por eso, te comparto algunos tips:

El primero, es recuperar tu estabilidad emocional a través de la adecuación de tu respiración (inhalar y exhalar por lo menos tres veces) y pensar que el mal momento va a pasar. Así, podrás controlarte y decidir mejor.

El segundo, viene de la mano con la concentración del problema específico. Céntrate en él y no mezcles cosas.

Es sano proponer alternativas en la solución de conflictos y más cuando la relación es o ha sido estable.

Hay parejas que gozan de tener conflictos pues son adictos a la reconciliación de la alcoba. Lo cual no está mal si esto no vuelve a una relación codependiente.

Recuerda empatizar con tu pareja.

¡Quiérete! ¡Apapáchate!