“CON LA GRACIA DE DIOS, SI PODEMOS AMAR A TODOS”

0
251
  1. “Ojo por ojo, diente por diente”, esa era la ley judaica: ama al que te ama y odia al que te odia, haz el bien al que te hace el bien, haz el mal al que te hace el mal. Jesucristo viene y rompe ese espiral de violencia. Si te hacen mal, haz el bien. Vence el mal con el bien. Es una doctrina sublime que para ése entonces era muy difícil de aceptar, y nuestra misma naturaleza nos pide esa venganza. Pero Cristo viene a predicar el amor y el amor a los enemigos.
  2. En la Iglesia primitiva, cuando los milagros físicos van desapareciendo, aparece el milagro moral. Ése milagro moral es el amor. El amor de las comunidades que estaban unidas. El amor hasta al enemigo. Llegar a amar al enemigo, a rezar por el que te persigue, a devolver bien por mal, eso es un milagro moral que aparece con Jesucristo Nuestro Señor.
  3. Queridos hermanos, en estos tiempos de tanta violencia, tenemos que escuchar la Palabra del Señor para aprender a amar hasta nuestros enemigos. Pero es muy difícil, me ha ofendido, me ha aplastado en mi dignidad, no puedo perdonarlo, no puedo mirarlo, no puedo amarlo. Jesucristo no sólo nos da el mandamiento: amen a su enemigo, hagan bien a los que les hacen mal, recen por los que los persiguen. Sino que también nos da la gracia del Espíritu Santo. Sólo con la gracia de Dios que se derrama en nuestros corazones, podemos amar a nuestros enemigos. Y si amamos a nuestros enemigos porque son nuestros hermanos, entonces somos hijos de nuestro Padre, “que hace llover sobre buenos y malos”. Y entonces si somos una comunidad alternativa, no como los demás del mundo, sino diferentes. “Sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto”. Pero perfectos no en el perfeccionismo, sino en el amor, en la caridad. Que la gracia y la bendición de Dios nos ayude a cumplir éste mandamiento del Señor.

 

 

 

 

 

.