“CONFÍA EN SU PALABRA”

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1-. Querido hermanos y queridas hermanas. Una simple palabra humana puede cambiar toda una vida. Un té perdono, un no te preocupes, una palabra de aliento, de felicitación, un te amo, puede cambiar toda la vida. Si el poder de la palabra humana es tan grande, el poder de la palabra divina es todavía más grande. En el principio de la creación Dios dijo: “hágase el mar” y se hizo el mar. Dios dijo: “hágase el sol y la luna”, y el sol y la luna se hicieron. Con una palabra se hicieron todas las cosas. En el evangelio de hoy, tan importante era la palabra de Jesús, la Palabra de Dios que traía Jesús, que la multitud se agolpaba para escuchar la palabra de Dios. Y cuando ya no podían escucharlo porque estaban todos ahí en la playa conglomerados, se subió a una barca para tener espacio y poder explicarles la Palabra de Dios. Esa Palabra de Dios para ellos, era una luz para su mente, un pan que les alimentaba, era una fuerza que les animaba a seguir adelante y un gran aliento en su vida. Y cuando Jesús se dirige a Pedro diciéndole que “Echen las redes para pescar”, su palabra cobra una fuerza extraordinaria y Pedro percibiendo esa fuerza, echa las redes confiando en esa palabra.

2-. “En tu palabra lanzaré las redes”: Confiando en la palabra de Cristo echan las redes al mar y se produce una pesca milagrosa, porque no habían pescado nada durante toda la noche, la cantidad de peces era extraordinaria. Para poder sacar tal cantidad de peces, tienen que llamar a sus colegas para poder ayudarles, porque la barca casi se les hundía. Los efectos de una palabra Divina en nuestro corazón puede ser maravilloso y extraordinario, si sabemos confiar en ella y ponerla en práctica. Si tú escuchas esa palabra que te dice: “deja tu ofrenda en el altar y ve a reconciliarte con tu hermano y luego vuelve”, verás que si cumples esa palabra, vas a sentir en tu alma una gran paz, una gran alegría, una gran felicidad y un gran amor. Si escuchas la Palabra de Dios confías en ella y la pones en práctica, te cambia la vida, te cambia el ánimo, te cambia la manera de ver las cosas, te cambia el horizonte de tu vida. Escucha la palabra, confía en ella, hazle caso y producirá frutos extraordinarios.

3-. Los apóstoles le hicieron caso cuando Jesús les dijo: “Ven y sígueme”. Dejaron todo y lo siguieron. Fue tan fuerte la palabra de Cristo que ellos hicieron caso y cambio totalmente su vida: fueron grandes apóstoles, grande predicadores, grandes amigos de Jesús. Tú también puedes hacerte gran amigo de Jesús: puedes cambiar tu vida si escuchas la Palabra de Dios con un corazón sincero y abierto, y le haces caso a la Palabra de Dios, que veras los efectos tan maravillosos que tendrás en tu propia alma y en el alma de todos los que te

rodean. Así sea. La bendición de Dios todopoderoso Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre todos ustedes y permanezca para siempre. Amén.