¿CUÁL ES TU MISIÓN?

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Por: + Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, L.C. |Obispo Prelado de Cancún-Chetumal | @PedroPablObispo | FB/PedroPablObispo

  1. Todos tenemos una misión específica, única e intransferible. La misión que el Señor me encomienda a mí nadie la puede realizar en mi lugar. Si yo no cumplo mi misión nadie la podrá cumplir por mí. ¿Cuál fue la misión de san Juan Bautista? Desde que nació todos opinaban sobre él. Unos decían que se llamara Zacarías como su padre. Pero Zacarías escribió en la tablilla “Juan es su nombre”. Así le había dicho el ángel “Le pondrás el nombre de Juan”. El nombre encierra el destino y la misión de la persona. Juan significa el hombre fiel a Dios. Juan el Bautista tuvo la misión específica de preparar el camino del Mesías y cuando lo escucharon predicar con tanto fuego y convicción lo confundieron el con Mesías pero él aclaró la confusión. “Yo soy sólo la voz del que clama en el desierto, preparen el camino del Señor”. Él es sólo la voz es decir el sonido y detrás de él viene la Palabra con el contenido y significado. “Yo no soy la luz sino testigo de la luz”. “Detrás de mí viene uno más grande que yo y yo no soy digno de desatarle sus sandalias”. “Es necesario que Él crezca y yo disminuya”. Juan gritaba en el desierto “Preparen el camino del Señor” y daba testimonio de la venida del Mesías. Vestía con una piel de camello y un cinturón de cuero, comía miel silvestre y saltamontes, habitaba en el desierto, predicaba la conversión y con el bautismo de penitencia bautizaba en el Jordán.
  2. La misión de San Juan Bautista. Juan Bautista fue enteramente fiel a su misión específica, no hizo ni más ni menos de lo que el Señor le había encomendado. No se dejó llevar por la vanidad y la soberbia ante el éxito de su misión y con el martirio selló la fidelidad a su misión específica. Cada uno de nosotros tenemos una misión específica que el Señor le ha encomendado. Es muy importante saber cuál es mi misión y más importante todavía ser fiel a esa misión encomendada por Dios. La misión no es una parte en mi vida o un adorno que me puedo quitar, no es un apéndice, no es hobby que yo escojo. Es algo que Dios ha pensado para mí antes de crearme, es más, para eso me creó. Yo soy una misión en esta tierra y para eso estoy en este mundo. Yo no me puedo arrancar la misión de mí mismo sin dañarme y destruirme. Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por la misión.
  3. Ser fieles a nuestra misión. ¿Cuál es tu misión: servir, educar, sanar, liberar, iluminar? La vida vale la pena cuando nos entregamos generosamente a la misión. La misión no es el resultado de un proceso sino la fuente de vida de motivación de amor. Si tu misión es motivar a tus hijos y sacara delante a tu familia eso es lo que te motiva cada día a levantarte y a salir a trabajar para ganar el pan de cada día para tus hijos. Ese es el motor de tu vida. Dios te ha enviado para que cumplas esa tarea importante en tu vida. Qué importante que seas fiel hasta el último momento, que no te canses de trabajar y luchar por realizar plenamente la misión que el Señor te ha encomendado. Tu misión como mamá no es traer hijos a la tierra sino encaminarlos hacia el cielo. La misión de un cristiano es llegar al cielo y ayudar a sus hermanos a alcanzar el reino de los cielos. Ayúdame Señor a trabajar cada día con renovado empeño para realizar la misión que me tienes encomendada, que no se quede a medias sino que pueda decir como Jesucristo en el último momento de mi vida “Todo está consumado”. Misión cumplida. Así sea.