“CUANDO JESÚS VIENE, SANA NUESTRO CORAZÓN”

0
258

 

  1. ¿Quién es Juan el Bautista? Alguien más que un profeta. El más grande entre los nacidos de mujer y, sin embargo, cuando está ahí en la cárcel al final de sus días, duda de Jesús y comienza a preguntarse si será el Mesías o no será el Mesías. Por eso manda a sus mensajeros para que le pregunten ¿Eres tú o tenemos que esperar a otro? Juan el Bautista había dicho: “Ya está el hacha al pie del tronco para cortar a todos los que no den frutos de justicia y de penitencia”. Pensaba que el Mesías venía a hacer justicia y quizá a castigar a los que no estaban dando frutos de conversión. Pero llega Jesús y comienza a decir: “Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados y yo los aliviaré” y, aprendan de mi a ser mansos y humildes de corazón. Después se pone a curar a los enfermos, a los leprosos, a los cojos, a los ciegos, a dar de comer a los que tenían hambre y a evangelizar a los pobres anunciando el perdón y la misericordia de Dios Padre. Por eso Juan el bautista comienza a dudar y a cuestionarse si será este el Mesías justiciero que esperaban. Juan pensaba que el Mesías era un castigador y no un pastor bueno que venía a apacentar el rebaño.

 

  1. Queridos hermanos, cuando llega Jesús a nuestra vida hay que recibirlo, como él es y hay que dejarlo ser, todo lo que él quiere ser para nosotros. Él quiere ser el camino, la verdad y la vida. Él quiere ser la luz y la salvación. Él quiere curar nuestras heridas del alma. Él quiere ser el pan vivo bajado del cielo. Él quiere ser el buen pastor que apacienta a sus ovejas.

 

  1. Cuando acogemos a Jesús como lo que él es y quiere ser; entonces se produce la abundancia de frutos de conversión. Si él está presente, entonces cambia nuestra vida. La presencia del Mesías se conoce por los frutos de conversión: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los pobres son evangelizados. Si nosotros queremos saber ¿si llega, si está presente, si hemos recibido al Mesías en nuestro corazón, si lo vamos a recibir en ésta navidad? Se tiene que notar. ¿Cuáles son tus cegueras que necesitan ser curadas?, ¿De qué estás ciego en tu alma? A lo mejor no reconoces tus limitaciones, tus defectos, no reconoces que tú eres el que has herido, el que ha dañado a tu hermano. ¿Cuáles son tus cojeras? Aquello que no te permite caminar, que vas muy lento, tu pereza, tu desidia, tu negligencia. ¿Cuáles son tus lepras, que necesitan ser limpiadas y purificadas? Ahora que venga el Señor, ábrele tu corazón para que el venga y purifique tus lepras, abra tus ojos, te libere y te sane en tu corazón.