DIOS ES UNA FAMILIA

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1. Queridos hermanos hoy celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad. Para nosotros Dios no es una soledad sino una Trinidad, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Para nosotros Dios no es una soledad sino una familia unida por un intenso efluvio de amor intra trinitario. En el seno de la Trinidad el Padre ama tanto al Hijo y el Hijo ama tanto al Padre que surge el Espíritu de Amor. Y ese amor intra trinitario es tan intenso que se desborda hacia afuera, es un fuego que calienta e ilumina a todos los que están en la casa de la creación. La esencia del fuego es desbordarse de luz y calor, así es la trinidad: Tanto amó Dios al mundo que le envió a su Hijo Jesucristo y tanto amó Jesucristo a los suyos que se entregó por ellos y les envió al Espíritu Santo. Padre, Hijo y Espíritu Santo aman tanto al mundo que envían a sus discípulos para que vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio del amor, para que vayan por todo el mundo y hagan discípulos de Jesús y les enseñen a guardar todo lo que Él les ha mandado bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Dios es un amor que se desborda en la misión salvadora del hombre.

2. La familia es imagen de Dios que en su misterio más íntimo no es una soledad sino una familia. En la comunión de amor de las tres personas divinas nuestras familias tienen su origen, su modelo perfecto, su motivación más bella y su último destino. La familia es ícono de la Trinidad, la familia es el valor más querido por nuestro pueblo mexicano, por eso debemos luchar por promover familias unidas evangelizadas y evangelizadoras. Debemos renovar la preparación para el matrimonio y la vida familiar. Debemos impulsar y promover la educación integral de los miembros de la familia especialmente de aquellos miembros de la familia que estén en situaciones difíciles incluyendo la dimensión del amor y de la sexualidad.

3. Queridos padres de familia: amen a sus hijos como Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo nos ha amado a nosotros. Dios Padre envía a su Hijo, envía al Espíritu Santo, envía a sus discípulos y les envía a ustedes para que hagan de sus hijos discípulos de Jesús, para que les enseñen a cumplir todo lo que Él nos ha mandado. Dios les da la misión de ser buenos padres que llevan a sus hijos a bautizar, a hacer la primera comunión y recibir la confirmación. Que les lleven todos los domingos a Misa, que les enseñen quién es Jesús y cuánto les ama. Enseñen a sus hijos a hacer caso a las inspiraciones del Espíritu Santo para que vayan creciendo en la fe, en el amor y en la paz de su corazón. Dios les confía la misión de educar a sus hijos en los valores espirituales. Que no se contenten con ser buenos proveedores de cosas materiales para sus hijos, que asuman sus responsabilidades de ser sembradores de valores espirituales para que sus hijos

crezcan y se construyan como buenas personas, como buenos amigos de Jesús, como buenos hijos de Dios. No es nada fácil hoy en día la misión de ser un buen padre o una buena madre pero con la ayuda del Espíritu Santo lo que los padres siembran con esfuerzo Dios lo hace fecundo y no se queda sin producir fruto abundante. Así sea.