¿DONARÍAS TU CUERPO?

0
9

Salvar vidas mediante la donación de órganos es común pero muy pocos conocen una opción que puede ayudar a más personas aunque de una manera un poco menos directa: la donación de todo el cuerpo.

“La donación de cuerpos ayuda en el avance de la ciencia de un país”, afirma Diego Pineda, responsable del Programa de Donación de Cuerpos de México de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La iniciativa surgió año y medio y consiste en que las personas que mueren donen su cuerpo a la Facultad de Medicina de la UNAM para ser utilizados para investigación o para la docencia.

“Los médicos que formamos tienen que practicar y qué mejor que en un modelo idéntico humano”, señalan.

Al donar el cuerpo, los estudiantes de medicina se ven beneficiados pues obtienen los recursos para mejorar las destrezas y habilidades quirúrgicas en cuerpos reales y se disminuyen los errores por falta de práctica.

Sin embargo, gracias al programa, ya se pueden hacer prácticas. “Hemos hecho trasplante de riñón cadavérico, y de córnea. Los médicos pueden practicar y, a la larga, tener menos margen de error”, reconoce.

En el área de investigación también tiene muchos beneficios, pues gracias a estos donadores se pueden desarrollar nuevas técnicas quirúrgicas, estudiar enfermedades de las que se desconoce su origen y diseñar nuevos dispositivos biomédicos.

Donar el cuerpo es un proceso muy sencillo. El donante tiene que ser mayor de 18 años y tener la firme intención de donar.

“Solo tenemos cuatro puntos de exclusión, si la persona tuvo hepatitis C, VIH, tuberculosis, o si su muerte es considerada un caso médico legal”, asegura Pineda.

“Quien esté interesado puede programar su cita ya sea en el sitio de internet del programa o a los teléfonos del mismo”, agrega.

Desde la puesta en marcha del programa, en octubre del 2016, se han registrado 800 donantes, pero hasta ahora solo han llegado 14 cuerpos.

 

Cuando los donantes se registran, se les da un seguimiento anual en vida para saber si padecen alguna enfermedad y cuál es su estilo de vida, con la finalidad de que cuando fallezcan se pueda entender cómo todo ello les afectó.

En Latinoamérica existen tres programas similares al de la UNAM, dos en Chile y uno en Brasil y más de 100 en Europa y Estados Unidos.

Fuente: Agencia