“EL BUEN PASTOR DA LA VIDA POR SUS OVEJAS”

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Por: + Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, L.C. |Obispo Prelado de Cancún-Chetumal | @PedroPablObispo | FB/PedroPablObispo

  1. “Yo soy el Buen Pastor, el buen pastor da la vida por sus ovejas. Yo doy la vida por mis ovejas”. Estamos celebrando el domingo del Buen Pastor. En este día recordamos a todos los que son llamados a ser buenos pastores. No es fácil ser buen pastor. Hay buenos pastores y malos pastores. Dice san Agustín que a los malos pastores les interesa la leche y la lana de las ovejas y no el bien de las ovejas. Los malos pastores son asalariados y cuando ven venir al lobo abandonan a las ovejas y huyen porque no les interesan las ovejas. Al buen pastor sí le interesan las ovejas y la saca del redil y las lleva a buenos pastos y la cuida en los peligros. Engorda a las flacas, cura a las enfermas, fortalece a las débiles, ayuda a crecer a todas y está siempre al pendiente de ellas. El buen pastor da la vida por sus ovejas, dándose en todo momento y entregándose a servirlas y a cuidarlas. Así deben ser todos los pastores siguiendo el modelo de pastores que es Cristo.
  2. Estamos iniciando la segunda etapa del seminario mayor de Cancún, que es la casa donde se forman los futuros pastores de almas. Dios nos ha bendecido con abundantes vocaciones y el espacio del primer edificio resultó insuficiente para albergar a todas las vocaciones que el Señor nos ha mandado. Nos urge terminar el segundo edificio en este año para poder recibir todas las vocaciones que el Señor quiera regalarnos. El seminario mayor es una misión que nos toca a todos. El seminario mayor es un edificio construido con las oraciones de todos los fieles católicos de nuestra Prelatura de Cancún Chetumal. Todos los que han colaborado de alguna manera en la construcción de este edificio deben de estar muy orgullosos y agradecidos con Dios por este gran regalo que nos ha hecho. Lo hemos podido construir con muchas oraciones, con muchos sacrificios y con mucha generosidad. Pidamos al Señor que siga tocando y moviendo a los corazones generosos que puedan colaborar en esta gran obra. Pidamos al Señor por todos los bienhechores y amigos que van haciendo posible este gran proyecto. Pero de manera especial elevemos súplicas y oraciones al Señor para que mande obreros a su mies, ya que la mies es mucha y los obreros son pocos.

3. Pidamos de manera muy especial por la santidad de todos los sacerdotes y de todos los seminaristas para que su testimonio arrastre a los fieles más que sus palabras. Para que con su testimonio conduzcan a sus ovejas a la morada del Padre. Pongamos toda nuestra confianza en las orientaciones y enseñanzas de nuestros pastores buenos. Apoyemos a nuestros pastores colaborando generosamente en los apostolados. Apoyemos a nuestros pastores no sólo agradeciéndoles de palabra su labor sino también con nuestro cariño y confianza. Ellos están dando todo por sus ovejas. Ellos han dejado a su padre, a su madre, sus hermanos, sus tierras, sus casas, su país para venir a servirnos en esta prelatura. Hoy es un día para recordarlos en nuestras oraciones y agradecerles su entrega. Su vocación es muy hermosa pero muy difícil, por eso necesitan el apoyo, la oración y el cariño de las ovejas. Sigamos apoyando al seminario para que se construya rápidamente y pueda tener un espacio digno y formativo todas las vocaciones que el Señor nos regale. Apoyar es la inversión más valiosa y preciosa que podemos hacer. La formación integral de nuestros seminaristas es el futuro de nuestra Iglesia. El seminario es el corazón de una Iglesia particular, de ahí sale para todo el cuerpo de la Iglesia la sangre fresca y nueva que da nueva vida a todos los espacios de una Iglesia particular. Los seminaristas y los sacerdotes son hombres que están dispuestos a dar la vida por Cristo y a dar la vida por las ovejas. Apoyémoslos con oraciones, sacrificios y aportaciones.