¿EL CARISMA SE APRENDE O SE TIENE?

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El carisma es algo que se puede aprender; es un conjunto de cualidades que está fundamentado en rasgos del carácter, de la personalidad, en la capacidad de poder persuadir a las demás personas mediante una especie de seducción.

El carisma implica una habilidad social y de comunicación. De ahí que se puede aprender y desarrollar.

Mediante el lenguaje no verbal podemos medir el impacto de las características que definen a una persona carismática. Esas características se manifiestan mediante gestos y acciones que nos hacen ser más atractivos a unos que a otros.

¿Pero cómo podemos desarrollar el carisma?

A lo largo de nuestra historia como humanos hemos visto a muchas personas con rasgos característicos de carisma, como es el caso de políticos, empresarios, docentes, modelos, reporteros, etc. Individuos que cuentan con la capacidad de ser escuchados y seguidos por un grupo de personas.

Suelen ser personas que atraen por su forma de ser, porque defienden sus ideas o muestran compasión y saben expresarse; tienen un poder de seducción, magnetismo. En ocasiones, tienen la habilidad de hacer ver a quienes les rodean que todo es fácil, ya que suelen encontrar solución a casi todo tipo de problemas.

El carisma se denota en la forma de hablar, de comportarse, de tratar a los demás, así como en el cuidado personal. El líder carismático es visible, se da a notar en una junta del trabajo y en los demás espacios sociales, incluso en fiestas.

Por otro lado, no siempre el ser visible hace al líder carismático o ser bien visto; también es importante que se sepa cuando “no estar” o “no verse”. Esto significa saber discernir acerca de los lugares a los cuales ir, las personas a las cuales frecuentar. Se trata de identificar en qué casos se favorece o, por el contrario, se afecta su imagen.

Queridas y queridos lectores, ¿ustedes qué perfil quieren tener? ¿qué perfil quieren demostrar? El cuidado de los mensajes no verbales es fundamental para potenciar la correcta imagen ante los demás.

¡Quiéranse! ¡Apapáchense!