“EL SEXO TAMBIÉN ES AMOR”

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Definitivamente, el amor es lo que mueve al mundo. En ocasiones, al amor le hace falta un tinte de sensualidad, de emoción; esto es lo que hace que las parejas cometan el crimen de la separación.

El término “amor” no se usa de la misma forma en todo el mundo. En México, por ejemplo, se manejan los siguientes tipos de amor: filial, pasional, profesional, entre otros.

Algunos expertos no aceptan la idea del amor como tal y lo ven más bien como un cúmulo de diferentes sistemas emocionales. Esto se explica a partir de que el cerebro segrega las distintas sustancias (oxitocina, norepinefrina, dopamina y serotonina) que provocan lo que se conoce como un estado de magia y emoción, llamado enamoramiento.

Ello provoca que se modifique la percepción que se tiene de la otra persona; es así cuando comienza este proceso. Es el cerebro quien lo empieza, no así nuestro bonito corazón.

Dentro del maravilloso mundo del amor existen distintos impulsos. En el amor de pareja, algunos expertos señalan que los tres tipos de impulsos más comunes son el sexual, el romántico y el de apego.

Algunas de las características del impulso sexual son:

• Obtiene una gratificación al satisfacer el deseo sexual.
• Implica maneras distintas de comunicarse.
• El sexo genera endorfinas, es decir, se siente felicidad.

En cambio, algunas características del enamoramiento o impulso romántico son las siguientes:

• El cerebro entra en un estado de bienestar y felicidad. Si se está con la pareja todo será maravilloso.
• Hay atracción sexual muy poderosa.
• El cerebro pierde la capacidad de “ver” con claridad y comienza a idealizar a la pareja.
• Se piensa en proyectos juntos, en pareja.
• El cerebro comienza a “sentir” adicción por la otra persona.

Tú, querida y querido lector, seguramente te preguntas: ¿qué pasa cuando aparentemente es apego?

Cuando hablamos del apego, en muchos de los casos nos referimos a parejas que entran en actos monótonos. Algunas de sus características son:

• Ven a su pareja tal y como es.
• Comparten y disfrutan de la propia rutina que ellos mismos, en pareja, han formado.
• Es más probable que uno o los dos miembros de la pareja sean infieles, pues buscan emoción, precisamente, para romper la monotonía.
• Las relaciones sexuales comienzan a ser más esporádicas.

Una pareja que se encuentra en la fase de apego se compara con historias de parejas pasadas. Esto resulta difícil de superar, según los expertos, sobre todo a lo largo de los primeros siete años. Esta es la famosa prueba de los siete años.

Interesante, ¿no?

¿En qué fase del mágico camino del amor estás?

¡Quiérete! ¡Apapáchate