TINTA ROSA: UNA COLUMNA DE ALEJANDRA CHÁVEZ

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Por: Alejandra Chávez | nallely.chavezr@hotmail.com

“EL TAMAÑO SÍ IMPORTA”

En esta ocasión, mostraré que el tamaño sí importa. Por eso, te hablaré acerca de las cosas pequeñas. Andaba recorriendo una librería famosa, cuando de pronto encontré un libro exquisito (valga la expresión) cuyo título es “Las cosas pequeñas”. Lo aprecio desde el momento en que vi sobre qué trata.

Sin dudarlo, lo adquirí y de inmediato comencé a leerlo. Me di cuenta de que el autor, Andy Andrews, me llevaba de la mano a redescubrir aquello que realmente debería de importar, aquello por lo cual deberíamos de ocuparnos, aquello que por naturaleza tendemos a considerarlo pequeño y no le damos su justo valor.

Las cosas pequeñas son por lo general actitudes, detalles. Son las que hacen la gran diferencia. Ese fabuloso libro te invita a apreciar y valorar aquello que por su sencillez es insignificante para mucha gente, pero que, por el contrario, es importante. Como ejemplo, las cosas pequeñas son sonreírle a tus compañeros de trabajo o tus clientes cuando llegas a tu oficina; ceder el paso al manejar; dejarte contagiar de la alegría de otro conductor que canta la canción que escucha mientras aguarda el cambio de luz del semáforo; etc.

Si vieras al conductor de al lado cantando, estando tú con la mente y el corazón abiertos, podrías darte cuenta de que divertirse sanamente sin siquiera gastar un solo peso es acercarse a la felicidad, y que para ello conviene dejar de ser aburrido; solemne, dirían algunos. En lo personal, pienso que sería fabuloso que disfrutáramos de cada uno de los momentos de nuestra existencia, que no perdiéramos nuestra capacidad de asombro ni dejáramos de sonreír.

Dentro del desarrollo humano encontramos la etapa más maravillosa: la niñez. En esta etapa la persona está inmersa en curiosidad y aprendizajes; suele sorprenderse. Aquí lo relevante es que sin importar nuestra edad actual, nos divertiremos más y seremos más felices si alimentamos nuestras capacidades de asombro y de sonrisa y las estimulamos en los demás.

Es por ello que te invito a ser feliz, pero… ¿cómo serlo en medio de una sociedad tan seria? Aquí te doy unos consejos: