“EXHORTACIÓN A LA PARTICIPACIÓN SOCIAL RESPONSABLE”

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Por: + Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, L.C. |Obispo Prelado de Cancún-Chetumal | @PedroPablObispo | FB/PedroPablObispo

Los Obispos de la Provincia Eclesiástica de Yucatán nos unimos, como ciudadanos y pastores, a las situaciones de nuestro País. Nos dirigimos, con afecto, a los fieles católicos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Este 1 de Julio tendremos una jornada histórica, al disponernos a elegir más de 3,100 cargos públicos, entre ellos el de Presidente de la República. México se prepara para un importante ejercicio de madurez democrático. A nadie nos son indiferentes los desafíos por atender para un progreso pacífico, integral y verdadero.

Este evento será una oportunidad valiosa para que partidos, candidatos y estructuras del País ganen en credibilidad y respaldo popular. Las buenas propuestas, llevadas con civilidad y veracidad, evitarán descalificaciones innecesarias.

En el año 2006, ya los obispos habíamos señalado: “A nadie beneficia la discordia y la desunión”. A nadie, en efecto, beneficia la agresión violenta, la corrupción, el beneficio egoísta del cargo asumido, la proliferación de calumnias.

Cabe señalar que la participación democracia no se restringe sólo al día de las elecciones. La democracia se ejerce a lo largo de los días; y esa se fortalece con la verdadera participación ciudadana en coordinación dialogante con los partidos políticos y los candidatos independientes.

En la construcción del bien común, nadie debe excluirse; todos construimos el bien de México, para el beneficio de todos, particularmente de los más necesitados.

Acertadamente afirmó el Papa Francisco (7 de junio 2013): “La política es una de las formas más altas de la caridad, porque ella busca el bien común”. Interesarse por las cosas de la vida pública, eso es un deber de todo ciudadano, también del creyente. El mismo Pontífice, también, añade: “Un futuro esperanzador se forja en un presente de hombres y mujeres justos, honestos, capaces de empeñarse en el bien común” (13 febrero 2016).

Para empeñarse en las cosas comunes, se requiere dejar atrás el individualismo, el egoísmo, el indiferentismo y, también, el abstencionismo. Los miembros de la Iglesia nos debemos ocupar por el genuino bien común de los mexicanos. Entre esos bienes comunes están los de la familia, la vida desde la concepción hasta la muerte natural, la dignidad humana.

Dirigimos nuestro saludo de benevolencia a candidatos y equipos de campaña. Sean centinelas de los valores de la madura y respetuosa democracia, de la dignidad de los ciudadanos. Que la paz, el respeto y la educación brillen siempre.

Participemos activamente en todo lo que compete al bien de México. Una forma de hacerlo, en este año, será en participar en la emisión del voto a favor, de quienes puedan mejor servir a esta Nación. Cabe recordar lo dicho por nuestros predecesores en 2006: «Queremos proclamar nuestra convicción de que es posible construir entre todos un México que sea un país de mayor justicia, equidad y oportunidades. Que nadie, ni en lo personal ni en lo institucional, se sienta excluido para aportar lo mejor de sí mismo y forjemos una Patria que honre a sus antepasados, enfrente con creatividad y fortaleza su presente y se proyecte hacia el futuro.» (CEM, Fortalecer la democracia reconstruyendo la confianza ciudadana, 2006)

Hacemos votos para que crezca la fraternidad y respeto de todos los mexicanos. Aseguramos nuestra oración a Dios para que nos conceda la sabiduría, prudencia, cordura y benevolencia. Que María de Guadalupe, Reina de México, dirija su tierna mirada a todos.