EL GRAN RETO DE LA ALTERNANCIA ¿PODRÁN?

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Finalmente llega la hora del “cambio” en Quintana Roo y la ciudadanía expectante exige resultados inmediatos a los nuevos ocupantes del gobierno estatal y las presidencias municipales. Sin embargo ¿qué tan cerca está ese “cambio” de ser realidad? ¿cómo han sido las experiencias de “alternancia” en otros Estados? ¿qué papel tenemos los ciudadanos? Comprender la historia política reciente de México en las alternancias vividas nos servirá para vivir con más claridad de miras a nuestra propia alternancia estatal.

 ¿SE ACUERDAN DEL “CAMBIO QUE OFRECIÓ FOX?… RECAPITULEMOS.

Había sido el día más intenso en la vida política de México desde que Plutarco Elías Calles había dado forma en 1929 al Partido Nacional Revolucionario, que luego cambiaría su nombre a Partido Revolucionario Institucional (PRI). Era el 2 de julio del año 2000 y Vicente Fox Quesada ganaba las elecciones presidenciales derrotando al régimen priísta que había gobernado México de manera sistemática durante siete décadas, en lo que Mario Vargas Llosa describió como, La Dictadura Perfecta. Caía el PRI y con él llegaba una promesa de “cambio”. México estaba eufórico, la promesa de un futuro maravilloso estaba a la vuelta de la esquina y Fox aparecía como el paladín de la democracia. El 1 de diciembre de ése mismo año 2000, Vicente Fox rindió protesta como Presidente de la República, sin embargo, le bastaron unos meses para que su inmensa popularidad cayera en picada en las encuestas, comenzaran a abundar las críticas sobre su forma de hacer política y gobernar. Un año después Fox se casaba con su vocera oficial, Marta Sahagún, y el resto es historia: desilusión nacional, nula capacidad para sacar adelante acuerdos con el Congreso, un intento de desafuero al entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador y un presidente que al final de su gestión vivía sumido en el escándalo y el reclamo público. Ésa es brevemente la historia del “cambio” vivido en México con la llegada de la alternancia.

 QUE NO SE NOS OLVIDE QUE EN LA HISTORIA DE LAS ALTERNANCIAS EN MÉXICO HA HABIDO DE TODO… INCLUSO MUCHAS VECES EL REGRESO DEL PRI Y VICEVERSA.

Tal como ocurrió con Fox en la presidencia, ése mismo patrón de comportamiento político se vivió en Estados como Nuevo León, donde Eugenio Canales Clariod, fue electo Gobernador emanado del Partido Acción Nacional (PAN) en el año de 1997, para luego vivir un periodo de gobierno muy cuestionado y criticado que dio pie a la llegada nuevamente del PRI al gobierno en el año de 2003, ya con el PAN gobernando la presidencia de la República. Historias similares han ocurrido en otros estados donde de la misma forma se ha vivido la alternancia y eso no ha significado necesariamente un cambio como el que esperaba la población que, desilusionada, en muchas ocasiones volvió a poner en los gobiernos a políticos emanados del PRI y viceversa: en las elecciones de Oaxaca en el año 2010 una coalición opositora llega al gobierno estatal encabezada por Gabino Cué. Seis años después en 2016 gana el PRI nuevamente con Alejandro Murat como candidato a gobernador. En el Estado de San Luis Potosí se elije a Marcelo de los Santos Fraga como gobernador emanado del PAN en el año de 2003 y en el año 2009 los votantes regresan al PRI al gobierno eligiendo al médico Fernando Toranzo Fernández. En Yucatán en el año 2000 se derroca al PRI en el gobierno estatal llegando el panista Patricio Patrón Laviada, seis años después en el 2006 regresa el PRI con Ivonne Ortega Pacheco como candidata al gobierno estatal. Justo en esta pasada elección ocurrieron eventos políticos similares, como por ejemplo en Sinaloa, estado gobernado por el PAN con Mario López Valdez como gobernador, el PRI ganó en las elecciones de junio pasado. Y la lista sigue y sigue y sigue… Ésa es la verdadera alternancia.

 ¿QUÉ LECCIONES NOS DEJAN LAS ALTERNANCIAS FALLIDAS DE OTROS ESTADOS EN LA HISTORIA DE MÉXICO?

Lo anteriormente descrito pretende contextualizar el momento que vivimos en nuestro querido Quintana Roo y poner un énfasis especial en dos puntos concretos:

1.- La enorme responsabilidad que tienen los presidentes electos y el gobernador electo de NO traicionar la gran expectativa generada durante el proceso electoral. La gente no espera cambios menores sino transformaciones de fondo.

2.- Los ciudadanos debemos de manteneros alerta y exigentes ante el cambio ofrecido, pero teniendo siempre claro que no existe una varita mágica y que las transformaciones de fondo no ocurren de un día para otro.

 GOBERNADOR Y/O PRESIDENTE MUNICIPAL: SI NO CUMPLES, TE VAN A EXIGIR CON LA MISMA BELIGERANCIA CON LA QUE TÚ EXIGISTE.

De los dos puntos anteriores mencionados se desprenden varias reflexiones en distintos sentidos. En primer lugar, se debe tener en cuenta que si los hoy electos mediante el discurso de la alternancia no cumplen con lo ofrecido y no están a la altura de la expectativa, verán caer sobre ellos una presión social enorme, equivalente al furor que generaron durante la campaña pero en sentido inverso. El Gobernador Electo, Carlos Joaquín González y los presidentes municipales electos, particularmente Perla Tun (Cozumel), Luis Torres (Othón P. Blanco) y Cristina Torres (Solidaridad), deberán ser radicales en su forma de aplicar los cambios de forma y fondo en el ejercicio del poder. La sociedad no tolerará cambios cosméticos, porque exigen cambios de fondo. De lo contrario, queda claro que el “bono democrático” con el que llegan al poder se extinguirá velozmente. En dos años viene nuevamente un proceso electoral donde habrán de rendir cuentas y, de no cumplir, serán tratados con la misma medida de exigencia que ellos promovieron durante sus campañas políticas.

 LA ALTERNANCIA NO DEBE SER COSA NUEVA PARA QUINTANA ROO, AUNQUE NO HABÍA OCURRIDO EN EL GOBIERNO ESTATAL, YA HEMOS VIVIDO VARIOS PROCESOS MUNICIPALES QUE NO DEBEMOS OLVIDAR.

Y la historia no es ajena para ninguno en Quintana Roo, aunque la alternancia no se había vivido de manera estatal, sí había ocurrido en el ámbito de lo municipal. Existen ejemplos como el gobierno municipal de Gustavo Ortega Joaquín (PAN) quien gobernó en Cozumel del año 2005 al 2008, teniendo el regreso del PRI al municipio en el año de 2008 en la persona de Juan Carlos González. O qué decir del municipio de Benito Juárez que ha sido gobernado por figuras de oposición en diversos momentos y ha tenido también el regreso del PRI al poder en un mismo contexto de alternancia: Juan Ignacio García Zalvidea (PVEM), Francisco Alor Quesada (PRI), Gregorio Sánchez (PRD), Julián Ricalde (PRD), Paul Carrillo de Cáceres (PRI), Remberto Estrada Barba (PVEM en alianza con PRI). De lo anterior se concluye que el sistema político mexicano a pesar de todas sus deficiencias, ciertamente se ha convertido en un sistema democrático de pesos y contrapesos, pero sobre todo donde el ciudadano premia y castiga con el ejercicio de su voto. Los hoy electos no deben olvidar este contexto para solo así ejercer el poder con un sentido realmente de altura a la demanda ciudadana.

 A LOS CIUDADANOS NOS TOCA EXIGIR QUE CUMPLAN, PERO TAMBIÉN SER SENSATOS Y COMPRENDER QUE NO HAY VARITAS MÁGICAS.

En relación al segundo punto, está también la responsabilidad del ciudadano en el sentido cívico de tal responsabilidad. No podemos, ni debemos ser ciudadanos que vivimos la democracia cada que hay una elección. Ni mexicanos patriotas solo cada que celebramos la independencia. El amor por México es un sentimiento que debe regir nuestra vida y debe vivirse en el día a día. Nuestra participación política nos obliga a vigilar el ejercicio del poder y exigir que los próximos alcaldes y el siguiente gobernador cumplan con la oferta política que hicieron, pero al mismo tiempo tenemos la responsabilidad civil de ser parte de ése cambio y comprender que transformar los errores y deficiencias de un sistema político es un asunto que lleva tiempo.

 Finalmente lo que no requiere ningún análisis político sino un mero sentido común es comprender que Quintana Roo es la casa de todos nosotros y como tal, queremos un Estado seguro, limpio, ordenado, con prosperidad económica y tranquilidad para vivir. En la medida en la que los ciudadanos cumplamos con nuestro papel de exigir y ser partícipes, será en la medida en la que nuestra alternancia verá su propio éxito o su gran fracaso. ¿Podrán? Seguramente sí pueden, todo está en que verdaderamente quieran.