JAMES DEAN Y LAS MALAS DECISIONES QUE LO LLEVARON A LA MUERTE

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Aunque este galán de cine no es parte del Club de los 27, su muerte fue tan misteriosa e inesperada como la de aquellos que sí forman parte de él. Después de 63 años de su fallecimiento de la forma menos esperada, una serie de malas decisiones siguen rondando su memoria.

No es para menos, con tan solo 24 años de edad, James Dean se convirtió en un ícono del cine hollywoodense con las cintas East of Eden, Rebel Without a Cause y Giant, en la década de los 50 por su personalidad rebelde e inconforme, además de poseer un gran estilo y galanura.

Básicamente el joven Dean lo tenía todo, pero tal vez por cuestiones de la edad y su inexperiencia en la vida provocó que cayera sobre él una serie de consecuencias por tomar malas decisiones, mismas que culminaron en su muerte un 30 de septiembre de 1955. En ese momento, James se encontraba en los cuernos de la luna porque acababa de terminar la filmación de Giant, su tercera y última película.

Ante ello, al joven actor le interesaba obtener rápidamente un Lotus MK X para volver cuanto antes posible a las carreras. Pero la llegada del Lotus se retrasó, y eso provocó que Dean aceptara un Porsche 550 Spyder mientras esperaba su auto soñado. Qué por cierto, fue uno de los primeros autos deportivos de la marca y que en ese entonces, ni Porsche ni el resto de las firmas automotrices de ese momento contaban con las medidas de seguridad que existen ahora.

Por alguna extraña razón, el fabricante únicamente hizo 90 unidades del Spyder y una de ellas le pertenecía a la estrella de Hollywood. Este auto pesaba alrededor de 600 kilos, algo que lo hacía bastante ligero dentro de la industria automotriz y aunado a ello, llegaba sin problemas a los 220 kilómetros por hora, lo que aumentaba su inestabilidad.

Sin prestar mucha atención a estos detalles, James pidió a su amigo George Barris –creador del Batimóvil – que interviniera su auto con asientos de tela escocesa, el número 130 en la carrocería y un par de rayas rojas en la parte trasera. Finalmente, el vehículo estaba listo para salir a correr así que, como cereza del pastel fue nombrado por el actor, Little Bastard, por la dificultad para conducirlo.

FUENTE: EXPANSIÓN.MX