“LA RESPIRACIÓN: MÁS QUE UN PROCESO BIOLÓGICO, ALIMENTO PARA EL ALMA”

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“La respiración” es un gran tema, sobretodo en días agitados en los que lo que hacemos constantemente es andar apurados, sin darnos oportunidad de pensar a fondo, reflexionar y conocernos (o reconocernos) a nosotros mismos para mejorar y crecer como personas; pareciera que nuestro único o peor enemigo es el tiempo y olvidamos hacer consciente una función vital para nuestro cuerpo: respirar.

Algunos autores afirman que la mente y, más precisamente, la imaginación, son aspectos que debemos estimular y desarrollar para sentirnos en calma y poder pensar con claridad. Yo agregaría a esos aspectos la espiritualidad.

Una forma de hacer consciente la respiración es inhalando y exhalando tres veces consecutivas de manera que trates de concentrar tu atención en el movimiento de tu cuerpo al inhalar y exhalar. Pon tu mano derecha o izquierda en tu diafragma y siente cómo se infla tu estómago cuando respiras; la mayoría piensa que cuando respira bien los hombros se elevan, sin embargo, algunos autores recomiendan esta técnica para mejorar tanto la postura como la atención en el acto de la respiración.

Respirar de forma consiente requiere un aprendizaje mucho más útil que el mero hecho biológico de estar respirando.

La respiración es un medio de autorregulación física en el que se canalizan todas nuestras emociones. Una respiración entrecortada o ansiosa refleja un mundo interior inquieto y disperso. Una respiración calma, consciente de lo que se está haciendo, refleja todo lo contrario.

En un mundo en el que se hace necesario buscar respuestas de índole espiritual, que nos ayuden a sentirnos serenos, en paz y armonía, sin lugar a dudas la respiración consciente es excelente alternativa.

Nuestra salud depende de una correcta respiración, puesto que por este medio se vitaliza y purifica la sangre y esto a su vez les da sustento a las células de todo nuestro organismo.

El ejercicio de la respiración física mental y espiritual es un proceso que apoya a la mente para que pueda trabajar mejor con el sistema nervioso central.

Por ello, muchas corrientes filosóficas y religiones recomiendan meditar una vez al día durante 5 minutos a cualquier hora del día; esto nos brinda mayor claridad mental.

Nuestro corazón tiene una función vital en todo este proceso, ya que de él sale la sangre por las arterias llevando la vitalidad a todas las células del organismo. De aquí pasa a los capilares, que sirven de puente entre las arterias y las venas; a través de éstas, la sangre regresa al corazón recogiendo todas las impurezas a su paso para que sean eliminadas en los pulmones mediante la exhalación. Cuando la sangre venosa llega al corazón es impulsada hacia los pulmones y aquí es purificada y vitalizada. La purificación tiene lugar al producirse las exhalaciones; mientras que la vitalización ocurre cuando inhalamos el aire; así es cuando la sangre se transforma en venosa o impura, en arterial o vitalizada; este proceso se llama hematosis, la sangre es mandada nuevamente al corazón, el cual continúa su ciclo vital enviando la sangre por las arterias para alimentar a todas las células orgánicas.

Queridas y queridos lectores, como podrán darse cuenta la respiración es un proceso vital. Cuando de manera involuntaria se respira agitadamente, se propicia una reacción contraria a la relajación de nuestro cuerpo y mente.

 

¡Quiérete! ¡Apapáchate!