“LA SALVACIÓN ES PARA TODOS”

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  1. “También los paganos son coherederos de la misma herencia, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la misma promesa en Jesucristo” (Ef. 3,6). Dice el Evangelio de San Mateo que unos Magos de Oriente llegaron a Jerusalén. El nombre de magos alude a unos personajes que estaban en relación con la Magia o la Astrología y que para la mentalidad de los judíos era gente extraña e incluso mala. También dice el Evangelio que procedían de Oriente es decir de un lugar lejano e impreciso que significaba que aquellas personas además de extrañas, procedían de tierras muy lejanas y por tanto eran consideradas impuras y despreciables para los judíos cuyo orgullo de ser la raza elegida por Dios, les llevaba a despreciar a todos los que eran diferentes a ellos.

 

  1. La fiesta de la Epifanía tiene un significado muy concreto: la salvación que nos trae el niño de Belén, es para todos, judíos y paganos, esclavos y libres, ricos y pobres, enfermos y sanos, santos y pecadores. No existe persona alguna por más diferente, por más alejada de la Iglesia, que pueda ser excluida del mensaje de salvación que nos trae Jesucristo. Ése mensaje es precisamente que Dios nos ama a todos, que Dios quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Y si Dios tiene preferencia por algunos, son los pobres, los marginados, los enfermos y los pecadores. Él como buen pastor deja las noventa y nueve en el redil y se va en busca de las descarriadas. El nacimiento de Jesús hermana a todas las personas de cualquier raza, cultura o condición social. Por más diferentes que sean las personas entre sí, Jesús las acerca mutuamente. Por más lejana que sea su procedencia, Jesús las hace cercanas. Jesús cuestiona seriamente todos los prejuicios, todas las actitudes que separan a las personas. Él nos vino a enseñar que Dios es Padre y todos nosotros somos sus hijos y por tanto todos somos hermanos.

 

  1. Los prejuicios sobre ciertas personas o ciertos grupos parece que no se acaban, sino que van creciendo y nos alejan unos de otros. La convivencia se nos dificulta cuando llega alguien nuevo a nuestro grupo. Fácilmente nos dejamos llevar por las apariencias externas y juzgamos duramente a nuestro prójimo, a nuestros vecinos. Cuando encontramos alguien diferente a nosotros, nos cuesta verlo como hermano. Incluso las diferencias religiosas nos crean conflictos, divisiones y enojos dentro de una misma familia. La falta de seguridad en la sociedad genera miedo y desconfianza que nos lleva a alejarnos de los demás. La fiesta de la Epifanía nos llama a no dejarnos llevar por los prejuicios preconcebidos sino a aceptar a todos, a no juzgarlos, a acogerles con amor, a sentirlos hermanos a todos y a ofrecerles el mensaje de salvación.