LAS TALLAS NO EXISTEN

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Por: George More / @georgemore_ / FB/GeorgeMoreOficial

A quien no le ha pasado que después de las vacaciones en donde hemos paseado, bailado,  asistido a reuniones y disfrutado de deliciosos banquetes  nos damos cuenta que nuestra ropa no nos ajusta como antes. En muchas ocasiones esta situación  nos aflige y pensamos  que el primer recurso es iniciar una dieta y ejercicio. Desafortunadamente  no todos tenemos la fuerza de voluntad para hacerlo, sin embargo debemos tomar conciencia  de que esto no es exclusivo de esta temporada.

Hoy por hoy en la industria de la moda y de la “delgadez” nos bombardean de información en revistas, televisión, internet, etc., donde se muestra a la o el modelo perfecto, quien mide 1.80 cm  como mínimo y pesa aproximadamente 60 kg.

Es una pena que seamos influenciados por este prototipo de  belleza, sobre todo cuando en la realidad solo el 9% de la población mundial cumple con estas características. Sin embargo no podemos negar que la industria de la moda seguirá mostrando sus prendas con este tipo de silueta,  lo cual le ayuda a destacar los beneficios de las últimas tendencias.

Pero entonces, ¿qué es lo qué debemos hacer? ¿Será imperativo iniciar un largo régimen alimenticio y acudir a largas jornadas de ejercicio para lucir “bello(a) y escultural”? Definitivamente NO.

Primero que nada tenemos que entender que la fisonomía del mexicano es muy diferente a la de otros países. En Latinoamérica la silueta regular es aquella donde podemos encontrar estatura baja y en las mujeres muchas curvas (regularmente), caso contrario a la imagen que muestran los medios internacionales masivos de comunicación. Y sin embargo podemos lucir como las revistas  ¿cómo?  Uno de los tantos puntos que te puedo dar es sabiendo que las tallas NO EXISTEN.

Cuántas veces hemos entrado a una boutique  después de haber mirado repetidamente  el aparador  y escogido esa prenda para una ocasión especial en talla m y al intentar entrar en ella  nos damos cuenta que nos queda “un poco justa” o que definitivamente No nos queda.

Sin embargo nuestra primera reacción es: descartarla, ya que consideramos que no fue la prenda adecuada para nosotros.

Es importante entender que a lo largo de los años nos han enseñado erróneamente  que debemos escoger una talla específica  (o la que pensamos es la correcta para nosotros) porque de no ser así podemos vernos ridículos y desproporcionados,  por lo tanto nos casamos con una talla la cual abanderamos y no nos permitimos probar otra que no sea esa.

Este pensamiento es totalmente incorrecto, las tallas solo son una forma de estandarizar una medida. Sería imposible  encasillar a todos los seres humanos de diferentes alturas y medidas en  chico CH, mediano M y grande G, y sin embargo lo hacemos, ya que es la forma más rápida y efectiva de encontrar una prenda dentro de un gran almacén, por lo que debemos entender que cada marca y cada diseñador tiene diferentes estándares de medición, lo que nos lleva a concluir que únicamente debemos GUIARNOS  por las tallas.

Para encontrar la talla correcta y que nos ajuste correctamente, no nos debe importar si es S, M, L, XL, XXL, etc., sino debemos probarnos una talla arriba  de la nuestra y otra de bajo, y elegir la que mejor nos ajuste, como resultado será una prenda adecuada a nuestra proporción (altura y medida).  Logrando entender este simple principio podremos encontrar en cualquier escaparate el atuendo correcto.

Quizá al principio sea un poco complicado ya que estamos programados para elegir una talla específica, pero basta con intentarlo una sola vez para darnos cuenta que estamos haciendo lo correcto. El resultado será una silueta proporcionada, esbelta y como modelo de revista.

Algunos de los consejos que doy como asesor de imagen a mis clientes son:

  1. Conocer su tipo de silueta, esto te ayudará a escoger correctamente,
  2. Pedir la asesoría de un profesional, en ocasiones no contamos con un asesor o consultor de imagen por lo que lo más cercano a este será el vendedor o vendedora, ellos pasan largas jornadas ayudando a elegir la prenda correcta y eso los dota de experiencia.
  3. Nunca mirar la talla de la prenda, sino ver cuál es la que más se adecua a tu proporción.
  4. Más vale que sobre y no que falte,  ya que los ajustes serán más fáciles si tenemos un extra de tela en nuestra prenda.
  5. Una vez que adquieras la prenda deberás llevarla con el sastre o modista para ajustarla a tu tipo de cuerpo, recuerda que no está hecha pensando en nosotros sino para  las grandes masas.

La próxima vez que acudas a comprar  ropa piensa en estas recomendaciones,  y estoy seguro que  las compras dejaran de ser una tortura y una pelea constante con el numerito de la etiqueta  y  no solo eso, te ahorraras tiempo, dinero, harás una buena compra y encontrarás más alternativas  de las que imaginaste.