UN LLAMADO PARA TRABAJAR TODOS JUNTOS

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Por: + Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, L.C. Obispo Prelado de Cancún-Chetumal | @PedroPablObispo

  1. Queridos hermanos, al escuchar hoy la parábola que Jesús nos propone reflexionar sobre unos trabajadores que fueron contratados para trabajar en una viña, nos da la impresión a simple vista de que se trata de una injusticia que les haya pagado lo mismo a los jornaleros que trabajaron una hora que a los que trabajaron todo el día, soportando el peso del día y del calor. Sin embargo es importante considerar por qué el dueño de la viña les paga igual a todos. Esta parábola nos enseña que por mucho que trabajemos en nuestra vida, con afán y esfuerzo, al final, el ganar el cielo es pura generosidad y gratuidad del Creador, algo que no merecemos, pero que el lo dará por puro amor a aquellos que le hayan dicho sí al plan y proyecto de Dios. La vida eterna, el cielo, la gloria con el Señor es algo maravilloso, es algo que todos deberíamos desear. Claro está que tenemos que portarnos bien, hacer obras de misericordia e iniciar una vida de conversión, pero es importante aclarar que el cielo no es un premio, no es algo que nos merezcamos, no es algo que ganemos. Es algo que Dios nos da porque Él es bueno, es algo que supera nuestros méritos. Por el amor que nos tiene, nos va a regalar el denario de la vida eterna si nosotros lo aceptamos y deseamos recibirlo diciendole sí a su proyecto de vida y amor.
  2. Para decirle sí al Señor es fundamental hacerle caso a aquél que nos llama a trabajar en la viña, a Jesús quien nos invita a colaborar con nuestras fuerzas en la construcción del reino de Dios, de un mundo más justo y solidario, más fraterno y comprensivo, de mirarnos como hermanos unos a otros en especial de los que han caido en desgracia como nuestros hermanos afectados por los huracanes y sismos recientes. Lo más importante del evangelio, es que escuchemos esta llamada, esa invitación del Señor a trabajar en su viña: “Vayan ustedes también a trabajar en la viña, ¿Qué están haciendo aquí todo el día de ociosos?”(Mt 20,7) . Empleemos nuestras capacidades físicas, económicas, emotivas y espirituales para responder a este llamado de trabajar en la viña del mundo, a trabajar por la edificación del reino de Dios.
  3. El Papa San Juan Pablo II siempre decía que esta parábola, significaba la labor propia de los laicos, a no dejar sólo la responsabilidad de la Iglesia a los clérigos y religiosas. Todos somos llamados a ser trabajadores de la viña y del reino. Por eso tú también laico puedes trabajar en la viña del Señor, no digas que no tienes tiempo, o te da pena ¿qué van a decir los demás?, ¿que ya es tarde? No, nunca es tarde mientras tengamos vida. Lo importante es que todos, pequeños y grandes, mujeres y hombres, laicos y consagrados trabajemos unidos. Sin afán de competencias, de saber quién llega primero o llega después, o quién ha trabajado más que otros o quién ha donado más, sino todos juntos a trabajar en la viña del Señor cada uno según sus capacidades y competencias. Dios te invita también laico a que trabajes y pongas tu granito de arena, que des tu tiempo, que des tu talento, a que ayudes y colabores solidariamente porque todos estamos llamados a trabajar en la viña del Señor. Así sea.