“MARÍA, MADRE DEL SACERDOTE”

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1-. Con profundo júbilo y gratitud en el Corazón, la Iglesia católica de Quintana Roo llamada Prelatura de Cancún – Chetumal, está celebrando el año de María Madre del Sacerdote. Así nos preparamos para celebrar las bodas de oro, los 50 años de la fundación de esta Iglesia Particular, el día 21 de Noviembre del año 2020. También comenzamos la preparación remota para la gran celebración de los 500 años de la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe en México.

2-. Nos sentimos felices, privilegiados y muy agradecidos por esa predilección de María Santísima hacia el pueblo de México. Ella quiso quedarse en la imagen milagrosa de la tilma de San Juan Diego. Ella quiso que se le construyera una casita sagrada para poder prodigar todo su cariño de Madre entre los moradores de esta tierra y mostrarles el amor de su hijo Jesús. El origen de nuestra nación así como el proceso de reconciliación social fundacional, no se entiende sin la presencia materna de María. Tampoco es posible entender a México su historia, su identidad y su cultura sin la presencia de Guadalupe y mucho menos podemos entender el alma del pueblo sin su amor a María Santísima de Guadalupe. La devoción a la Madre de Cristo ha arraigado tan hondamente en el corazón de los fieles católicos, que con mucha razón México se gloría de llamarse tierra de María Santísima.

3-. Queremos consagrar a María Santísima esta tierra bendita de Quintana Roo. Ponerla en sus manos orantes para que Ella, con su intercesión la cuide, la proteja y la guarde de todo mal. Cuando parecía inminente la hecatombe del pueblo indígena mexicano en tiempos de la conquista, apareció en el cielo la señal de María y logro la paz y la reconciliación entre los dos pueblos en pugna y así surgió una nueva nación. Cuando esta nación llego a su madurez de independencia empuñó el estandarte de la Virgen de Guadalupe y grito: “Viva México y viva la Virgen de Guadalupe”. Otra vez había aparecido la señal en el cielo. En estos tiempos tan confusos y convulsionados, por la pérdida de valores elementales y por la violencia brutal, necesitamos que la señal del cielo aparezca de nuevo. “Una gran señal apareció en el cielo, una Mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza” (Ap. 12, 1) y se entabló una dura batalla en el cielo, el Arcángel Miguel y sus ángeles, lucharon contra Lucifer y sus ángeles, pero no prevaleció Lucifer, sino que fue arrojado del cielo.

4-. Oración. Virgencita de Guadalupe, necesitamos que nos mires otra vez tiernamente como hijos predilectos y nos digas otra vez, como a San Juan Diego: “Que no te inquiete y te angustie cosa alguna.

¿No estoy Yo aquí que soy tu Madre?”. De manera especial ponemos en tus manos benditas y orantes, el alma de nuestros sacerdotes para que con tu poderosa intercesión los protejas, los bendigas y los guardes de todo mal.