“¿CUÁL ES MI CRUZ Y CÓMO DEBO LLEVARLA?”

0
117

Por: + Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, L.C. Obispo Prelado de Cancún-Chetumal

@PedroPablObispo | fb/Pedro Pablo Elizondo Cárdenas

  1. En el pasaje evangélico del domingo anterior, Pedro, afirma que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios vivo y Cristo afirma en respuesta que Pedro es la roca y le entrega las llaves del reino de los cielos, en el pasaje del domingo anterior, Pedro confiesa su gran fe en Jesús y ahora lo toma aparte y le dice que no vaya a Jerusalén a sufrir, Cristo que había llamado roca a Pedro, ahora le llama el tentador y le increpa diciéndole: “Apártate de mí, Satanás”, ¿Por qué estas expresiones tan diferentes en dos pasajes del evangelio que están juntos?, porque Cristo, ahora confronta a sus discípulos con la cruz. Y nosotros sus discípulos, no queremos la cruz, la rechazamos, la ignoramos y a queremos tirar. La cruz es la verdad más dura y desafiante de la fe cristiana, la cruz muestra que el mal es real, la cruz muestra la terrible gravedad del pecado que puede destruir a una persona, por la cruz Cristo nos demuestra la terrible gravedad y seriedad del pecado, el pecado desfiguró de tal manera el alma de los que crucificaron a Jesús que les llevó a esa brutalidad de clavarlo en la cruz, para Cristo el pecado no es algo trivial y sin mayor importancia sino algo terrible que solo con la cruz lo puede vencer.
  2. La cruz es la victoria sobre el pecado, la cruz es el camino al cielo; la cruz es el camino para una vida honesta y auténtica que nos lleva a la vida eterna. La cruz es la única forma en que podemos seguir a Jesucristo y ser auténticos discípulos suyos, la cruz es la escuela que nos enseña a madurar en el amor porque el verdadero amor es sacrificado y sin embargo no nos gusta la cruz, queremos tirarla, queremos sacarle la vuelta, el verdadero amor que nos enseña Jesucristo no se mide por lo que sentimos, sino por lo que damos, no hay amor más grande que dar la vida por el amigo, ese es el amor que Cristo nos enseñó en la cruz.
  3. Todos tenemos una cruz que cargar, lo importante es saber cuál es mi cruz y cómo debo llevarla, con odio, con rabia, con paciencia o con amor. No rechacemos la cruz sino abracémosla con amor porque ella nos enseña la terrible seriedad del pecado, porque ella nos enseña que el verdadero amor pasa por la cruz, pasa por el sacrificio y porque ella es el único camino para alcanzar la vida eterna. La cruz es la señal del cristiano, no basta besarla o colgarla al pecho, es necesario cargarla con entereza, con valentía y con amor. Así sea.