POR LOS PASILLOS DEL PODER

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Varias administraciones en Benito Juárez se han estado rompiendo la cabeza para tratar de devolverle el esplendor de antaño a la zona centro de Cancún y más ahora que se acerca el 50 aniversario de su fundación. Para nadie es un secreto que el florecimiento de los “todo incluido” en la zona hotelera le dio tremenda puñalada a todos aquellos restaurantes, bares y tiendas en zonas comerciales como la Tulum que hasta hace no mucho tiempo eran frecuentadas tanto o más por turistas que por locales. Curiosamente, y quizás usted lo habrá notado, poco a poco comienzan a verse más güeritos en bermudas por los alrededores del mercado 28 y otras céntricas áreas de la ciudad. Ya se ve más movimiento. Hay quienes afirman que esto se debe al boom de Airbnb y otras plataformas digitales de hospedaje a bajo costo en las que los visitantes llegan a casas o departamentos que se ubican dentro de la mancha urbana. De acuerdo con cifras oficiales, mientras que en el 2017 la afluencia de turistas que utilizaron Airbnb en Quintana Roo fue de 271 mil, para el año pasado el número creció a 951 mil. Los hoteleros están de pestañas y han levantado la voz en contra de ésta que consideran “competencia desleal”. Y en parte tienen razón por el tema del pago de impuestos, nómina, promoción y demás. Pero también es cierto que poco o nada hicieron en su momento para contrarrestar el daño económico de los All inclusive a la zona centro de Cancún. Por lo pronto, hace poco escuché por los Pasillos del Poder que las autoridades locales ya tomaron partido en esta disputa.

Ahora bien. Supongamos que, a pesar de lo cara que está la vida, usted se anima a salir de noche en Cancún. A cenar con su pareja, a escuchar música, a tomar la copa o ya de plano al antro con los cuates. Le aseguro que ya no lo hace con el mismo ánimo de antes. El temor a ser víctima de la delincuencia estará presente en mayor o menor medida. Luego viene el tema del alcoholímetro -necesario y efectivo, sin duda-, pero que también inhibe a los noctámbulos antes acostumbrados a agarrar la fiesta y la jarra hasta la madrugada. Las opciones se van reduciendo. Si usted o alguno de sus acompañantes no tomó ese día, pues ya la hizo para manejar de regreso a casa. De lo contrario no faltará el valiente que trate de burlar los retenes arriesgándose a pasar la noche en el “torito”. ¿Tomar un taxi de la calle? A esas horas ¡ni de locos! Y lo cierto es que los radio taxis o las plataformas digitales autorizadas no siempre tienen unidades disponibles o le tardan una eternidad en atenderle y prestar el servicio, Digan lo que digan, son los noctámbulos quienes más extrañan a UBER. Y también los papás de los adolescentes que tiemblan cada vez que ven salir a sus hijos los fines de semana. Hoy por hoy no sabemos qué está pasando en este sentido. La plataforma internacional hace campañas publicitarias como si estuviera en plenitud de funciones e incluso mantiene activa la aplicación, pero con la leyenda “no hay autos disponibles” cuando se intenta pedir un servicio. Que si están amparados y pronto volverán a Cancún, que si sólo están midiendo fuerzas y buscando el respaldo de la ciudadanía, que si ya llegaron a un acuerdo con las autoridades y el sindicato. Vaya usted a saber. Por lo pronto, en este y otros asuntos el Instituto de Movilidad no mueve un dedo.

Otro tema que ha causado gran controversia en fechas recientes es la llegada del primer crucero a Puerto Morelos programada para el próximo dos de noviembre. Los hoteleros, encabezados por Roberto Cintrón, argumentan que estas embarcaciones dañarán los arrecifes de la zona y provocarán una baja en la ocupación de cuartos en la Riviera Maya, poniendo como ejemplo lo que por décadas ha ocurrido en Cozumel, donde por más hoteles flotantes que llegan las ocupaciones son siempre famélicas. Cintrón dice que incluso están dispuestos a formar una cadena humana como medida de rechazo en la fecha programada para el primer arribo. En contraste, los empresarios locales de la CANACO-SERVITUR Y CANIRAC dicen justo lo contrario. ¡Que vengan los cruceros a Puerto Morelos! ¡Bienvenidos sean! Y más aún si se planean las visitas para los meses de vacas flacas como septiembre octubre y noviembre. Usted, ¿quién cree que tenga la razón? La moneda está en el aire, pero aquí entre nos, Por los pasillos del Poder he escuchado que existen amplias posibilidades de que los hoteleros esta vez ganen el volado.

José Martín Sámano Titular de Noticias Azteca Q Roo y Conductor de la 3ra emisión de Informativo Turquesa.

@jmartinsamano