“¿QUIÉN ES JESÚS PARA TI?”

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Por:+ Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, L.C.| @PedroPablObispo  |fb/ Pedro Pablo Elizondo Cárdenas

Obispo Prelado de Cancún-Chetumal

  1. Jesús nos pregunta a cada uno hoy: ¿quién dices tú que soy yo? A Cristo le interesa lo que la gente percibe de él. Pero lo que más le interesa es lo que percibes tú de él. ¿Quién es Jesús para ti? Es un gran profeta, es una inspiración en tu vida, es tu amigo, es alguien en quien crees pero no conoces bien, ¿quién es Jesús para ti? ¿Lo tienes como tu Señor y tratas de seguir sus enseñanzas?, ¿lo tienes como tu Salvador que perdona tus pecados, que sana tus heridas del alma? ¿Lo tienes como amigo, con quien puedes dialogar y contarle tus cosas más íntimas y confiarle tus problemas? ¿Qué encuentras en él: paz, alegría, amor?
  2. Es sumamente importante, la respuesta a la pregunta sobre quién es Jesús para mí. Maravillosa fue la respuesta que dio Pedro. “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mt. 16, 16). Pero también resulta muy interesante, la respuesta que Cristo da a la pregunta sobre quién es Pedro para Cristo. “tú eres Pedro y sobre esta piedra edificare mi Iglesia, y los poderes del infierno no prevalecerán contra ella” (Mt. 16, 18). Ante todo, Cristo celebra y expresa una gran dicha sobre el don de la fe de Pedro. La maravillosa confesión de fe en el Mesías, es un regalo de Dios. Y como para premiar esa confesión de fe, Cristo, lo constituye su vicario, fundamento y cabeza de su iglesia. Cristo establece en Pedro una autoridad y un representante suyo, para guiar su Iglesia, y todos los papas son los sucesores de Pedro. Que ejercen el mismo oficio de guiar la barca de la Iglesia a buen puerto. Es muy interesante notar el pronombre personal “mi” Iglesia. Quiere decir que la Iglesia guiada por Pedro y sus sucesores, es la única Iglesia de Cristo. Y otra iglesia que pretenda tener como fundador a Jesucristo debe reconocer la autoridad del Papa, sucesor de San Pedro. Y quien no reconozca la autoridad del Papa se está saliendo de la Iglesia propia de Jesucristo. También resulta interesante que a renglón seguido, Cristo mencione a los enemigos de la Iglesia, y afirme que son poderes de infierno y poderes que no pondrán contra la Iglesia católica.
  3. Pidamos al Señor que nos dé el don de la fe. El don maravilloso de la fe, para reconocer en Cristo todo lo que él quiere ser para nosotros: Palabra de vida, Señor, Salvador, Camino, Verdad, y Vida. Luz del alma y Pan de Vida eterna. Pidamos al Señor el don de la fe en el Magisterio del Papa y pidamos también al Señor, la gracia de llegar a ser todos los creyentes uno en Cristo, todos los creyentes unidos como Cristo lo quiso: “que todos sean uno, como tú y yo somos uno”. Así sea.