SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL

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El término supremacía proviene de la raíz inglesa “supremacy”, que significa superioridad de grado, jerarquía o autoridad, mientras que el adjetivo constitucional, alude a la Constitución de un estado; “Constitutio (ons)” viene del verbo latino “constituere”, que significa poner, colocar, levantar, construir, fundar.

Conceptualmente envuelve los aspectos político y jurídico. Los dos de la mayor importancia desde el punto de vista del Derecho Constitucional.

Desde el punto de vista político, la supremacía se entiende como una cualidad de toda Constitución, en cuanto esta es siempre (al margen de cualquier consideración ideológica) un conjunto de reglas que se tienen por fundamentales o esenciales, para la perpetuación de la forma política.

Desde lo jurídico, la acepción supone al principio de jerarquía normativa; la dimensión jurídica de supremacía es, precisamente, dar sentido a la posición de la Constitución respecto de todos y cada uno de los instrumentos normativos que pertenecen al sistema.

Esta concepción, deriva en buena parte de las ideas de Kelsen y su Pirámide —en la que se ordena al sistema jurídico de manera escalonada poniendo en la cima a la Constitución y debajo de ella, ordenadas jerárquicamente, los tratados internacionales, las leyes que emanan de la propia constitución, las leyes locales, reglamentos, acuerdos y demás—; y aun cuando para algunos autores esta visión kelseniana clásica ha sido superada, lo cierto es que existe una norma que sí se relaciona de manera jerárquica y directa con todas las demás del sistema y ordenamiento jurídicos: la Constitución.

En el orden jurídico mexicano, nuestra Constitución recoge este principio en su artículo 133, y en su primer párrafo señala puntualmente: “Esta Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente de la República, con aprobación del Senado, serán la Ley Suprema de toda la Unión“.

Ahora, la supremacía constitucional desde el punto de vista material hace referencia al hecho de que la Constitución es la base sobre la cual descansa el sistema jurídico de un Estado, legitimando la actividad de los órganos estatales y dotándolos de competencia.
Esto es, es de la Constitución de donde emanan atribuciones, facultades, competencias, límites, posibilidades, que, gobernantes y gobernados, pueden llevar a cabo de conformidad con el pacto social que implica la Constitución.

Se dice: Para el gobernado, todo lo que no le está expresamente prohibido, le está absolutamente permitido. Para el gobernante, todo lo que no le está expresamente permitido, le está absolutamente prohibido.

Estas máximas, obligan desde luego a todos los ciudadanos, pero más aún a todos quienes han protestado: cumplir y hacer cumplir a la Constitución. Es decir, los servidores públicos de determinado nivel, iniciando con los Ejecutivos, federal y de las entidades federativas.

Nada positivo, sino todo lo contrario trae a la vida institucional, política, económica y social, de un pueblo, la violación sistemática de la Constitución y de las leyes que de ella emanan.