“TODO AQUEL QUE NO ESTA CONTRA NOSOTROS, ESTÁ A NUESTRO FAVOR”

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1-. “No se lo prohíban, porque no hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí”. Fuera de la iglesia católica, surgen personas que predican el Evangelio, del cual tienen: diferentes enfoques, diferentes intenciones, diferentes puntos de vista. Pero cuando se predica en nombre de Jesucristo y se hacen milagros, conversiones, ayudas espirituales en nombre de Jesucristo, Él mismo dice, que nadie estará en contra de Él. Por eso no debemos de dejarnos llevar por prejuicios, por integrismos o etiquetas de gentes; sino el criterio de aceptación o no aceptación, debe de ser la relación personal con Jesucristo, su fe en Jesucristo, su amor en Jesucristo, su seguimiento a Jesucristo. A veces nos fijamos en las apariencias, en las etiquetas, en la fama, pero el criterio ultimo y fundamental, es su adhesión a Jesucristo. No se puede rechazar ni condenar a grupos o a personas, por sus apariencias, por su pertenencia.

2-. “Todo aquel que le dé a beber un vaso de agua…no se quedará sin recompensa”. Cuando apoyamos a los ministros de la Iglesia, al seminario, a la construcción de una iglesia o cuando somos generosos con las obras de Dios, Dios nunca se deja ganar en generosidad, siempre es más generoso que nosotros. Siempre nos bendecirá a todos aquellos que apoyamos en sus obras, a la causa del reino, a la evangelización. Todo aquello que hagamos por la causa de Jesucristo, se nos multiplicará en bendiciones para nosotros mismos. Por eso, ante este hecho que Jesús nos da a conocer, no debemos de sentirnos inquietos, sino ser generosos como el mismo nos ha enseñado: “no se quedará sin recompensa”.

3-. “El que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla, más le valiera no haber nacido”. Jesucristo se toma muy enserio a quien escandaliza a los demás; quien causa escándalo por eso les trata muy severamente y el castigo será muy severo. Pero también, dentro de nosotros mismo, tenemos los miembros, los sentidos que nos pueden escandalizar o con los que podemos llegar a pecar. Por eso Jesucristo es muy exigente y tajante para estas situaciones de nuestros ojos y de nuestras manos: “si tu ojo es ocasión de pecado, arráncatelo…si tu mano es ocasión de pecado, córtatela. Más te valiera entrar tuerto en el reino de los cielos, que con tus dos ojos entrar al infierno”. Por eso, estemos atentos a aquello que nos puede ser ocasión de pescado, incitación o tentación. Hay que actuar inmediatamente y tajantemente; no jugar con la tentación; no dejarnos engañar; no pensar que si jugamos con el fuego no nos vamos a quemar: quien juega con el fuego, termina quemándose.