Este 21 de junio da inicio a la temporada invernal, y supone además el día más corto del año, junto con la noche más larga. Se trata del solsticio, que ocurre dos veces al año -en junio y en diciembre- y marca el inicio de dos de las cuatro estaciones, invierno y verano, que se diferencian principalmente por su proximidad con el sol.
En este caso, se trata del punto mínimo de proximidad entre nuestro hemisferio sur y el sol. De esta manera, en los solsticios, el sol alcanza su máxima declinación norte y su máxima declinación sur, siempre tomando como referencia a la línea del Ecuador. El fenómeno marca el pasaje del otoño al invierno.
El solsticio de invierno suele suceder entre el 20 y el 22 de junio en el hemisferio sur. Mientras eso ocurre, en el hemisferio norte se vive el solsticio de verano, que genera el día más largo y la noche más corta del año, y da inicio a la estación más cálida.
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