La doctora Stella Maris Cuevas, médica otorrinolaringóloga, experta en olfato y alergista, detalló en Infobae que el epitelio olfatorio se encuentra formado por tres tipos celulares, se localiza en la pituitaria amarilla a nivel de los cornetes superiores de las fosas nasales, y ocupa alrededor de 2,5 a 5 cm2.
“Las alteraciones cualitativas del olfato se relacionan con la incapacidad de identificar correctamente los olores y se conocen con el nombre de disosmias”, amplió la doctora Cuevas y detalló los tres tipos de disosmias:
- Parosmias: el estímulo odorífero está presente, pero hay una alteración en la percepción de ese olor.
- Fantosmias: el paciente percibe un olor que en realidad, no está presente en el ambiente en que se encuentra.
- Heterosmias: ante la presencia de distintos olores, el paciente distingue siempre un solo olor.
Entonces, ¿por qué ocurren las alucinaciones olfativas post COVID? Existen dos motivos para entenderlo: “El olor se interpreta mal porque hay una regeneración y las conexiones neurológicas no son correctas, o bien porque existe el predominio o conservación de uno de los diferentes estímulos que conforman un olor, por ejemplo, el del café, y cuando nosotros olemos el café percibimos esos 30-50 estímulos, y ese conjunto nos da el olor a café”, indicó el doctor Mullol, quien además es coordinador del Equipo de Investigación Inmunoalergia Respiratoria Clínica y Experimental (IRCE) del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pino y Sunyer (IDIBAPS) en Barcelona.
Según el experto catalán, podría ocurrir que “de estos 30-50 estímulos, que a su vez estimulan unos 20 o 30 receptores olfativos diferentes, solo quedase uno preservado, y este estímulo podría ser el responsable del olor desagradable. Se ha visto que hay sustancias del café que después de la COVID-19 son responsables de estos olores alterados o raros, a los que se llama ‘cacosmia’”, agregó Mullol.
Fuente Agencia de Noticias












