El pequeño niño rompió en llanto cuando vio que su mamá estaba a punto de comerse un pulpo para almorzar. “Ellos viven en el agua”, le comenzó diciendo entre sollozos.
“‘Pero mi amor, es para comer el pulpo’. ‘No es para comer’”, le responde el pequeño llorando sin consuelo a su madre al ver al molusco frente a su plato.
“Abre la boca porque sabe que vive en el agua”, dice el niño cuando analiza el platillo, el que aparentemente contaba con la cabeza del animal.
Tras varias explicaciones sobre los animales del pequeño, el niño llega a la conclusión que los pulpos no hacen nada para que los maten y finalmente su madre le dice: “¿No me lo como”? A lo que el pequeño responde con un tajante “no”.












