El papa Francisco, aún recuperándose de una grave neumonía que lo mantuvo hospitalizado 38 días, visitó la cárcel de Regina Coeli, en el corazón de Roma, para mantener una de las tradiciones más personales y conmovedoras de su pontificado: estar cerca de los privados de libertad en Jueves Santo.
Aunque su salud no le permitió realizar el tradicional lavatorio de pies, sí convivió durante media hora con los internos y el personal penitenciario, cumpliendo su promesa de “estar cerca del que sufre”.
Una tradición que conmueve al mundo
Desde su llegada al papado en 2013, Francisco ha optado por celebrar el Jueves Santo fuera del Vaticano, visitando cárceles, hospitales y centros de atención a personas marginadas. Esta vez, a sus 88 años, lo hizo a bordo de su habitual Fiat 500, desde el que saludó a los periodistas y expresó:
“Cada vez que entro en estos lugares, me pregunto: ¿Por qué ellos y no yo?”.
La visita se realizó en el centro penitenciario Regina Coeli, ubicado en el turístico barrio de Trastevere y asentado en un antiguo convento del siglo XVII. La directora de la penitenciaría, Claudia Clementi, dio la bienvenida al pontífice, quien a su vez dirigió unas palabras a los presos:
“Me gusta hacer cada año lo que hizo Jesús el Jueves Santo. Este año no puedo, pero sí quiero estar cerca de ustedes. Rezo por ustedes y sus familias”.
Una Pascua distinta
Aunque ha retomado lentamente sus apariciones públicas, el Papa no presidirá la Vigilia Pascual ni la Misa del Domingo de Pascua en el Vaticano, debido a su estado de salud. Ambas celebraciones serán encabezadas por cardenales en su representación.
La oficina de prensa del Vaticano informó que Francisco mantuvo un encuentro privado con 70 internos y varios miembros del personal penitenciario, en un gesto que reafirma su cercanía pastoral y su visión de la Iglesia como un refugio para todos.
El solideo que salva vidas
Como parte de sus acciones benéficas, el Papa Francisco donó uno de sus solideos firmados para ser subastado, con un valor estimado de entre 34 mil y 45 mil 500 dólares. La recaudación será destinada a la ONG italiana History Life Onlus, que apoya proyectos sociales y educativos.
En 2024, el pontífice ya había donado una bicicleta obsequiada por el ciclista Egan Bernal, la cual fue vendida por 16 mil dólares con fines similares.
Con esta visita, Francisco reafirma su vocación pastoral más allá de los templos: con los olvidados, los reclusos y los que menos tienen. Incluso en tiempos de fragilidad física, el Papa sigue predicando con el ejemplo.











