La Santa Sede ha confirmado este lunes, de forma oficial, las causas de muerte del Papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano, quien falleció a los 88 años en su apartamento de la Casa Santa Marta a las 07:35 horas de Roma (05:35 GMT).
De acuerdo con el boletín de defunción emitido por el Vaticano, y firmado por el director de Sanidad e Higiene del Estado de la Ciudad del Vaticano, Andrea Arcangeli, el Papa falleció a consecuencia de un ictus cerebral, que derivó en estado de coma, seguido de un colapso cardiocirculatorio irreversible.
Un final anunciado: dos meses de lucha silenciosa
Francisco arrastraba desde febrero complicaciones respiratorias severas que lo obligaron a ser hospitalizado durante 38 días en el hospital Gemelli de Roma. Fue dado de alta el pasado 23 de marzo, en medio de signos esperanzadores, pero la mejoría fue solo aparente. Su estado de salud volvió a deteriorarse silenciosamente en las semanas siguientes.
Según reveló Vatican News, el pontífice había presentado un cuadro complejo que incluía neumonía bilateral microbiótica, bronquitis múltiple, hipertensión arterial, diabetes y una insuficiencia respiratoria aguda que, finalmente, fue agravándose.
El parte médico puntualiza que la muerte fue certificada mediante electrocardiograma, a las 07:35 horas del lunes 21 de abril.
“Declaro que las causas de la muerte, según mi ciencia y conciencia, son las indicadas”, escribió el Dr. Arcangeli.
Sus últimas apariciones públicas
Francisco no participó en los principales ritos de Semana Santa por recomendación médica. Sin embargo, en un gesto de fortaleza y simbolismo, apareció en el balcón central de la Basílica de San Pedro este domingo 20 de abril, durante la misa de Pascua. Desde su silla de ruedas, y visiblemente debilitado, pronunció su última frase pública:
“Queridos hermanos y hermanas, feliz Pascua. El maestro de la ceremonia os leerá el mensaje”.
Fue su despedida. Su mirada, cansada pero serena, quedó en la memoria de los miles de fieles que lo ovacionaron. Su mensaje pascual, leído por el maestro de ceremonias Diego Ravelli, abogaba por la paz mundial y el fin de los conflictos armados.
Esa misma mañana, también recibió brevemente al vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, en la Casa Santa Marta.
Una vida entregada a los más pobres
El papa Francisco, nacido Jorge Mario Bergoglio en Buenos Aires, Argentina, fue elegido en 2013 como el primer pontífice del hemisferio sur. Durante su papado, impulsó reformas clave, predicó una Iglesia cercana a los marginados, alzó la voz contra el cambio climático, los abusos clericales y la indiferencia social. Su liderazgo rompió moldes y tradiciones.
António Guterres, secretario general de la ONU, lo describió como “un hombre de fe para todos los credos”, profundamente comprometido con la causa de la justicia social y la paz global.
“Nos enseñó a vivir los valores del Evangelio con fidelidad, valentía y amor universal, especialmente por los más pobres y marginados”, declaró el Vaticano en su mensaje oficial.
El luto en el mundo católico
La noticia ha conmovido al planeta. Argentina decretó siete días de duelo nacional, mientras miles de fieles se congregan en plazas, parroquias y capillas de todo el mundo para despedir al papa del “fin del mundo”, como él mismo se autodenominó al ser elegido.
El funeral de Francisco será histórico. Se espera que jefes de Estado, líderes espirituales de todas las religiones y millones de fieles acudan a Roma para honrarlo. En las próximas horas, se anunciarán los detalles del Cónclave para elegir a su sucesor.
Con su partida, se cierra un capítulo vibrante, desafiante y profundamente humano en la historia de la Iglesia católica.
Francisco ya descansa en la Casa del Padre. Su legado, sin embargo, apenas comienza a escribirse en la memoria del mundo.











