Su historia parecía escrita para la superación. Lucas Pérez, hoy reconocido como uno de los delanteros más talentosos del fútbol español, vivió desde sus primeros años una realidad marcada por el abandono, el dolor y el esfuerzo. Nacido en Galicia, fue entregado por sus padres biológicos a una institución infantil cuando apenas tenía dos años. Su vida dio un giro inesperado cuando sus abuelos paternos lo encontraron y decidieron criarlo. Pero lo que parecía ser el final de una pesadilla fue apenas el comienzo de una novela que hoy da un nuevo y amargo giro.
Años después de triunfar en clubes como el Arsenal, el West Ham y el Deportivo La Coruña, Lucas enfrenta una situación inaudita: sus propios padres, quienes estuvieron ausentes durante casi toda su vida, le han exigido manutención económica vitalicia. Sí, aquellos que una vez lo abandonaron en una casa cuna hoy lo demandan por dinero.
El inicio de una vida marcada por el abandono
Con apenas dos años, Lucas fue entregado a la “Casa Cuna”, una institución que acogía a niños sin hogar ni respaldo familiar. Su destino cambió gracias a sus abuelos, quienes asumieron la custodia y se convirtieron en su verdadero sostén. Desde entonces, Lucas encontró en el fútbol una forma de canalizar sus emociones, superar el abandono y construir su identidad.
Una carrera forjada a base de esfuerzo
De canchas de tierra a estadios europeos, Lucas escaló peldaño a peldaño. Su paso por el Arsenal entre 2016 y 2018 lo catapultó al reconocimiento internacional. Más allá del fútbol, su historia de vida conmovió a compañeros, entrenadores y periodistas.
Pero su creciente fama también trajo consigo un incómodo eco del pasado: sus padres biológicos comenzaron a reaparecer, exigiendo ayuda económica. Primero fue un burofax de su madre; luego, reiteradas solicitudes de su padre.
“Aparecen cuando necesitan dinero, no cuando necesito familia”
El propio Lucas lo ha dicho con claridad: “Mi padre solo aparece cuando tiene necesidad, nunca por afecto”. Estas afirmaciones no son solo lamentos personales; son la base de un conflicto legal que ha escalado hasta afectar su carrera profesional.
Este año, su padre presentó una petición formal al Deportivo La Coruña, exigiendo que su hijo lo mantuviera económicamente. El impacto fue tal, que Lucas decidió abandonar el club por “razones personales”, aunque más tarde se supo que esta presión fue determinante en su decisión.
PSV Eindhoven: nuevo equipo, nueva vida
Tras un mes de reflexión sin equipo, Lucas decidió rehacer su carrera lejos de los focos mediáticos de España. Firmó con el PSV Eindhoven, en Países Bajos, buscando concentrarse en lo único que realmente lo llena: jugar fútbol sin cadenas emocionales.
Una pregunta incómoda: ¿debe un hijo mantener a padres que lo abandonaron?
El caso ha abierto un debate en España sobre el deber moral y legal de los hijos hacia sus progenitores ausentes. ¿Tiene un hijo la obligación de mantener a quienes renunciaron a criarlo? ¿Debe el éxito económico de un deportista borrarlo todo? En redes, las opiniones se polarizan: hay quienes apoyan a Lucas sin condiciones, y otros que cuestionan el sentido de “perdonar por obligación”.
Una historia de lucha… y de límites
Lucas Pérez no solo ha enfrentado rivales en el campo. Su mayor victoria ha sido sobrevivir al abandono, al dolor y a las expectativas que otros proyectan sobre su vida. Hoy, sigue corriendo por su sueño, demostrando que no todo lo que brilla en el fútbol está hecho de glamour.
Porque hay historias que duelen más que una lesión… y esta, definitivamente, es una de ellas.











