Kelly Day sostuvo que la inteligencia artificial puede reducir costos y abrir espacio a más historias sin reemplazar a los autores.
La vicepresidenta de Amazon Prime Video International, Kelly Day, defendió el uso de inteligencia artificial en el entretenimiento y aseguró que “no es una amenaza a la creatividad”.
La ejecutiva sostuvo que esta tecnología puede reducir costos de producción, ampliar la cantidad de historias disponibles y abrir espacio a propuestas de creadores con perspectivas distintas.
Day hizo estas declaraciones durante la convención de la Royal Television Society en Londres, donde describió a la inteligencia artificial como “la creatividad desatada”. La postura fue retomada por Variety.
Según la vicepresidenta, la IA permite asumir mayores riesgos creativos sin sacrificar calidad. También consideró que puede liberar tiempo para que los equipos humanos se concentren en la parte narrativa y artística de las producciones.
“No estamos buscando un modelo de IA que escriba el próximo Fleabag y, por cierto, no creo que pudiera hacerlo”, dijo Day al explicar que Prime Video no pretende delegar la escritura de series en sistemas automatizados.
La ejecutiva agregó: “Podría ayudar a que la persona que sí lo hace pase menos tiempo en tareas administrativas y más tiempo en la visión creativa que hace que una serie como esa cobre vida”.
Day también reconoció que la aplicación de estas herramientas debe partir de principios éticos claros. “No pueden ser una idea de último momento; tienen que ser la base, y ese es el enfoque que estamos adoptando”, señaló.
Prime Video ya utiliza inteligencia artificial para transformar la experiencia de los espectadores y aplicó estos sistemas al doblaje de algunas series. Esa decisión provocó rechazo entre parte del público latinoamericano y protestas de trabajadores del sector del doblaje.
El debate sobre la IA en la industria audiovisual se intensificó a partir de estudios que advierten impactos en el empleo. Un análisis de CVL Economics proyectó que la tecnología afectará 118.500 empleos del sector audiovisual en Estados Unidos para 2026.
Ese estudio prevé que algunas tareas se consoliden, sean reemplazadas o desaparezcan con la adopción de IA en cine, televisión y animación. En ese contexto, la discusión se centra en cuánto control deben conservar los equipos humanos en las etapas creativas y técnicas.
La expansión de la IA generativa también profundizó diferencias entre directores de cine. Guillermo del Toro expresó su rechazo a esta tecnología, mientras Martin Scorsese exploró su uso para elaborar storyboards, los guiones visuales que anticipan los planos de una producción.
Scorsese es socio y asesor tecnológico de Black Forest Labs, una empresa alemana de inteligencia artificial. Estas posturas contrapuestas reflejan el debate que atraviesa a la industria sobre el papel de la automatización en los procesos creativos.
Netflix también ha incorporado IA generativa en su producción. La compañía aseguró que alrededor de 300 títulos de su catálogo utilizaron esta tecnología en algún punto de su desarrollo, según su informe financiero del segundo trimestre de 2026.
La plataforma presentó la IA como una vía para optimizar calidad, costos y plazos de entrega. Sus herramientas intervienen desde la creación de conceptos y la previsualización hasta la posproducción y la entrega final.
Entre sus usos figuran la generación de multitudes digitales, la recreación de secuencias históricas y la elaboración de planos generales para construir mundos ficticios. Netflix señaló que algunas producciones latinoamericanas, entre ellas El Eternauta, incorporaron escenas generadas con IA.
Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix, afirmó que la IA generativa permite trabajar “el doble de rápido y a la mitad de costo”, de acuerdo con The Verge. También sostuvo que ayuda a resolver escenas difíciles que antes requerían grandes grupos de trabajo y presupuestos elevados.
La compañía registró ingresos por 12.560 millones de dólares en los últimos meses y mantiene el objetivo de duplicar sus ingresos publicitarios hasta los 3.000 millones de dólares.










