En un claro enfrentamiento de posturas respecto a la política energética de México, el presidente Andrés Manuel López Obrador defendió enfáticamente la necesidad de las refinerías de Petróleos Mexicanos (Pemex) en el país. Esta declaración surge como respuesta a la propuesta de Xóchitl Gálvez, candidata presidencial de la coalición Fuerza y Corazón por México, quien prometió cerrar las instalaciones de Cadereyta en Nuevo León y de Tampico en Tamaulipas por su impacto ambiental.
López Obrador resaltó la importancia de alcanzar la autosuficiencia en combustibles como un objetivo clave de su administración, mencionando esfuerzos significativos en la rehabilitación de refinerías existentes y la construcción de nuevas, como Dos Bocas en Tabasco, que se espera contribuya significativamente a la producción nacional de gasolinas.
Por su parte, Gálvez argumentó que las refinerías mencionadas son fuentes principales de contaminación y enfermedades respiratorias en sus respectivas regiones, comprometiéndose a su cierre definitivo durante los primeros seis meses de su posible gobierno. Esta medida, según ella, busca proteger la salud de la población afectada por las emisiones nocivas.
En respuesta a las preocupaciones sobre la contaminación, López Obrador ha solicitado a Octavio Romero, director de Pemex, que presente datos que demuestren que las emisiones de la refinería de Cadereyta están dentro de las normativas ambientales, buscando disipar los argumentos en contra de estas instalaciones.
La disputa no solo resalta las diferencias en la visión energética y ambiental entre los candidatos sino que también pone de relieve el debate más amplio sobre el balance entre la independencia energética, el desarrollo económico y la protección ambiental en México.












