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“AUDITORÍA SUPERIOR DE LA FEDERACIÓN”

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) es el órgano de control externo del gobierno federal, encargado de fiscalizar de manera posterior, los ingresos, egresos y deuda; las garantías que, en su caso, otorgue el Gobierno Federal respecto a empréstitos de los Estados y Municipios; el manejo, la custodia y la aplicación de fondos y recursos de los Poderes de la Unión y de los entes públicos federales; reza el inciso I del artículo 79 de la Constitución Federal.

Así por ejemplo, debe cerciorarse que las erogaciones aprobadas mediante los Presupuestos de Egresos de la Federación, al ser elaborados con la metodología denominada del Presupuesto Basado en Resultados (PbR); no solamente se ejerzan de manera honesta y total, sino que el resultado esperado con el gasto, efectiva y eficazmente, se logre; es decir, no sólo se busca que los recursos no se roben o distraigan, sino también que las cantidades destinadas para alcanzar determinados objetivos, se ejerzan en su totalidad y que con ese gasto verdaderamente se alcance el propósito para el que fueron aprobados en su oportunidad por la representación popular, contenida en la Cámara de los Diputados del Congreso de la Unión.

Situación similar sucede con los ingresos, la forma en que se adquiere deuda, cómo se manejan y cuidan en su aplicación los fondos y recursos de los entes públicos federales; pudiendo llevar a cabo auditorías para revisar el cumplimiento de los programas federales.

Su sustento constitucional está en el artículo 79, en el que se señala que su nombre correcto es el de Auditoría Superior de la Federación de la Cámara de Diputados, así como que gozará de autonomía técnica y de gestión en el ejercicio de sus atribuciones y para decidir sobre su organización interna, funcionamiento y resoluciones, en los términos que disponga la ley.

Esta última parte es muy importante ya que se suele confundir esta autonomía técnica, que implica lo que el propio precepto precisa; con que se trata de un organismo autónomo, lo que no es.

Su estructura orgánica es la de ser un órgano de la Cámara de Diputados dependiente de la Comisión de Vigilancia de la Cámara. Su titular es designado por dicho órgano legislativo para un mandato de 8 años, pudiendo ser nombrado por otro periodo igual por una ocasión más.

El resultado de su labor debe ser informado en distintos momentos a través de diversos informes; uno de ellos, es el que se señala en la fracción II del mencionado precepto de la Constitución; el 20 de febrero del año siguiente al de la presentación de la Cuenta Pública, los informes individuales de auditoría que concluya durante el periodo respectivo; mismo que como seguramente se recordará, fue entregado por el titular de la ASF y lo ahí informado generó una serie de descalificaciones y desencuentros principalmente entre el auditor y el Ejecutivo Federal.

Más allá de los aspectos fiscales, contables, financieros y demás similares que merecen un más sesudo análisis y que seguramente —como de hecho ya estamos viendo— tendrán sus aguerridos detractores como sus más fervientes defensores, en estas líneas, lo que se pretende resaltar es el valor y la importancia de las Instituciones y de los Organismos Autónomos.

Estos últimos son sin duda, parte de las Instituciones que se han ido conformando en nuestro País como fruto de demandas impulsadas por los ciudadanos para combatir la opacidad y la corrupción; para tener elecciones confiables; para evitar que los distintos gobiernos tuvieran bajo su resguardo

“la máquina de hacer dinero” y así prevenir devaluaciones y desequilibrios macro económicos; para contar con información actualizada, veraz y confiable, entre otros más; todos ellos procurando, fundamentalmente, evitar, inhibir, no propiciar; injerencias, presiones, subordinaciones, etc., de los gobiernos en turno; dotándoles de: personalidad jurídica, patrimonio y régimen jurídico propios, duración en los puestos no coincidentes con la de los cargos de elección popular; escalonamiento en la sustitución de los puestos públicos al irse cumpliendo sus periodos, etc.; esto es: AUTONOMÍA.

La importancia de la labor de estos órganos ha quedado esbozada con la brevísima alusión a sus funciones que se consignan en el párrafo precedente; y con ellas, la gran relevancia que tienen sus funciones. Para la seguridad y certeza jurídica. Para contar con información para la toma de decisiones gubernamentales, empresariales, sociales. Para tener estabilidad económica y cierta seguridad para invertir. Para poder planificar de mejor manera políticas públicas. Para tener un mejor gobierno. Para tener conocimiento de cómo se desempeñar aquellos que fueron elegidos para gobernarnos; por citar algunos campos de relevancia.

Gracias a esa autonomía, las decisiones y resoluciones de esos organismos son más sólidas y con una menor posibilidad de que la autoridad que se pudiera sentir agredida o exhibida con los actos o actuaciones de los órganos u organismos pueda incidir en ellas o peor aún influir indebidamente en su actuar y razón de ser.

La ASF, carece de esa autonomía, es un órgano técnico que depende de la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados Federal, en donde, por regla general, priva el interés e influencia del grupo parlamentario que sea mayoritario en ese Órgano. Y aunque se trate de un órgano perteneciente a un Poder distinto del Ejecutivo, en los casos en los que hay coincidencia ideológica o partidista entre la mayoría en el Congreso Federal y el Ejecutivo, el respeto a la invasión de Poderes y el contrapeso que debieran darse, no suelen producirse.

Lo visto y oído en los medios de comunicación con motivo de la divergencia con el informe presentado, referido antes —aunque existen los medios para inconformarse y solicitar aclaraciones y demás, distintos a los vistos en días pasados como reacción al desacuerdo con lo informado—, debe llevarnos a la reflexión de si conviene o no, al ciudadano, al pueblo; desmantelar, atacar, denostar, desacreditar; a los órganos y organismos a los que en su oportunidad se les dotó de autonomía constitucionalmente.

Por lo pronto, el auditor ya no estará, la ASF ha sido duramente atacada, el informe totalmente desacreditado y con ello a la información ahí contenida. Ese informe, difícilmente será útil para saber si el ejercicio ahí fiscalizado, se hizo de la manera correcta o no.

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