A todos los sacerdotes, religiosas y fieles laicos de la Prelatura de Cancún-Chetumal.
II. La Gratitud, una misión que nos toca a todos.
12. Al crecimiento admirable de esta Iglesia particular, añadimos otros dos motivos de acción de gracias: la elevación de la Prelatura al grado y dignidad de Diócesis y el nombramiento del primer Obispo diocesano. El Papa Francisco con fecha del 15 de febrero del 2020 emitió la bula “Cum mirabiliter creverit” con la cual se decreta la elevación al grado y dignidad de diócesis y se confirma como Pastor y Ordinario de la nueva diócesis al primer Obispo diocesano. En dicha bula el Papa reconoce el crecimiento admirable y la manifiesta bendición de Dios a esta Iglesia particular. Por lo cual, junto con el Papa, nosotros debemos sentirnos llenos de gozo, amados y bendecidos por Dios. Al mismo tiempo estamos invitados a dar gracias, alabar, bendecir y reconocer la obra admirable de Dios en su Iglesia.
13. El corazón noble es muy agradecido, el corazón ruin se olvida fácilmente, no sabe agradecer, cree que se merece todo. Seamos humildes y agradezcámosle al Señor como la Virgen Santísima que se reconoció como esclava humilde y entonces Dios hizo en ella maravillas. Él miró la humildad de su esclava y entonces hizo cosas grandes en ella. Esta prelatura, ahora ya casi diócesis tiene que ser muy humilde para reconocer el poder y el amor de Dios que se ha manifestado claramente en sus obras. Que la nobleza de nuestro corazón no nos permita olvidar el sacrificio y el trabajo incansable de tantos fieles y sacerdotes que lograron construir las Iglesias y las comunidades que ahora podemos disfrutar. Que la nobleza de nuestro corazón, no nos deje olvidar el trabajo y la entrega de tantos sacerdotes y religiosas que dieron la vida entera en el servicio abnegado y silencioso a las comunidades que ahora nos toca atender.
Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas Obispo de Cancún-Chetumal












