La Cámara de Diputados vivió una de las sesiones más relevantes del actual periodo legislativo cuando el pleno rechazó la reforma electoral promovida por el gobierno federal. La iniciativa, presentada como parte de la agenda política de la presidenta Claudia Sheinbaum, no alcanzó la mayoría calificada requerida para modificar la Constitución.
El resultado final fue de 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, cifra insuficiente frente a los 334 votos necesarios para aprobar una reforma constitucional en un Congreso de 500 legisladores.
Con ello, el dictamen quedó formalmente descartado en el pleno de San Lázaro y no continuará su proceso legislativo.
UNA VOTACIÓN QUE REFLEJÓ POSICIONES DIVERSAS
La discusión en el Congreso estuvo marcada por un amplio debate entre las distintas fuerzas políticas. Legisladores de oposición votaron en contra del proyecto, mientras que el bloque oficialista expresó su respaldo a la propuesta.
Sin embargo, el resultado final también evidenció diferencias dentro de las fuerzas políticas que en otras ocasiones han acompañado al gobierno federal en iniciativas legislativas.
Los partidos Partido del Trabajo (PT) y Partido Verde Ecologista de México (PVEM) votaron en contra del dictamen, lo que resultó determinante para que la reforma no alcanzara el número de votos requerido.
VOTOS EN CONTRA DESDE MORENA
Durante la votación también se registró un hecho políticamente relevante: tres diputadas del grupo parlamentario de Morena votaron en contra de la iniciativa.
Las legisladoras fueron:
• Giselle Yunueen Arellano Ávila
• Alejandra Chedraui Peralta
• Santy Montemayor Castillo
Las tres son diputadas plurinominales dentro del grupo parlamentario del partido gobernante.
Su decisión reflejó que, dentro del debate legislativo, existieron distintas posiciones incluso al interior del propio partido mayoritario, lo que contribuyó a que la iniciativa no alcanzara el respaldo necesario.
UNA REFORMA QUE REQUERÍA MAYORÍA CALIFICADA
Al tratarse de una reforma constitucional, la propuesta electoral necesitaba el respaldo de dos terceras partes de la Cámara de Diputados.
Este requisito obliga a construir consensos amplios entre diversas fuerzas políticas, ya que ninguna bancada por sí sola puede modificar la Constitución.
La votación dejó claro que en este caso no se logró el acuerdo parlamentario necesario para avanzar con el proyecto.
EL DEBATE ELECTORAL CONTINÚA
El rechazo del dictamen no cierra la discusión sobre posibles cambios al sistema electoral mexicano.
Las reformas constitucionales suelen requerir amplios procesos de negociación y construcción política dentro del Congreso. En ese sentido, el episodio refleja la complejidad del proceso legislativo cuando se trata de modificar las reglas del sistema democrático.
La sesión en San Lázaro dejó un registro claro del momento político: un Congreso activo donde las distintas fuerzas expresan posiciones diversas y donde la aprobación de reformas estructurales depende de acuerdos amplios.
En el panorama legislativo nacional, el debate sobre el sistema electoral continúa abierto mientras las fuerzas políticas analizan los siguientes pasos dentro del proceso parlamentario.











