Tras la muerte del Papa Francisco, ocurrida este lunes a los 88 años en la Casa Santa Marta, han resurgido múltiples interrogantes sobre diversos aspectos de su vida y pontificado. Uno de ellos ha captado la atención mundial: ¿cuánto ganaba el Papa Francisco como líder de la Iglesia católica?
Lejos de las expectativas tradicionales sobre los beneficios económicos de los altos dignatarios religiosos, Jorge Mario Bergoglio siempre se caracterizó por su humildad, su austeridad personal y su rechazo a los lujos. Desde el inicio de su papado, en marzo de 2013, eligió residir en la modesta Casa Santa Marta y no en el lujoso Palacio Apostólico, en consonancia con su decisión de seguir los pasos de San Francisco de Asís, el santo que renunció a todas sus posesiones terrenales.
Una respuesta inesperada… y contundente
Fue el propio pontífice quien, en el documental “Amén. Francisco responde” producido por Disney+, despejó toda duda al respecto. Durante una conversación con jóvenes, el Papa reveló con naturalidad:
“A mí no me pagan nada. Cuando necesito plata para comprar zapatos o algo así, voy y la pido. No tengo sueldo, eso no me preocupa porque sé también que me dan de comer gratis”.
Con estas palabras, Francisco no solo rompió con la imagen de privilegio que suele asociarse al Vaticano, sino que también dejó ver la manera en que manejaba sus necesidades personales: cuando requería dinero para un gasto mayor, solicitaba apoyo directamente al encargado del área correspondiente o incluso a benefactores con quienes mantenía estrecho contacto.
Una vida sin cuentas ni propiedades
Diversos medios internacionales han confirmado que el Papa Francisco no mantenía cuentas bancarias personales ni era propietario de bienes materiales. Todas sus necesidades básicas –alimentación, vivienda, vestimenta y transporte– eran cubiertas íntegramente por la Santa Sede.
No obstante, esto no significa que los integrantes de la Curia Romana compartan este mismo modelo. De acuerdo con datos del HuffPost, los cardenales que laboran en el Vaticano reciben sueldos mensuales de hasta 5 mil euros. Obispos y sacerdotes perciben entre 1,500 y 2,500 euros, mientras que los empleados laicos tienen ingresos de entre 1,200 y 3,000 euros, según su cargo y antigüedad.
¿Y su patrimonio?
Aunque el Papa Francisco no acumuló riquezas personales, algunos reportes de revistas especializadas estiman que su patrimonio simbólico podría alcanzar los 100 millones de dólares, cifra asociada exclusivamente a su posición como jefe de Estado y líder espiritual de más de mil millones de fieles, pero no a un capital manejado por él mismo.
Una coherencia absoluta entre palabra y acción
En cada gesto, el Papa Francisco demostró ser coherente con los valores que predicaba. Su renuncia a los privilegios, sus constantes llamados a la solidaridad con los pobres y su insistencia en la simplicidad como camino hacia Dios se vieron reflejados también en la forma en que administraba su vida personal.
Al no recibir sueldo alguno, al rechazar el lujo y al vivir de manera sencilla, el Papa envió un mensaje poderoso en tiempos de desigualdad global: que la verdadera riqueza no se mide en cifras, sino en la capacidad de servir, amar y transformar.











