Nik Storonsky fue acusado en Londres de evitar una comisión millonaria tras comprar un superyate valorado en 350 millones de euros.
El fundador del banco digital Revolut, Nik Storonsky, fue demandado por un bróker en relación con la compra de un superyate valorado en 350 millones de euros, de acuerdo con información del periódico económico británico Financial Times.
El intermediario en el mundo de los yates de lujo Cecil Wright, de la firma que lleva su nombre, presentó la demanda ante el Tribunal Superior de Londres al considerar que el multimillonario de origen ruso actuó “a sus espaldas” para evitar pagar una comisión de 17.5 millones de euros cuando adquirió la embarcación el pasado enero.
La disputa por la comisión
Según el Financial Times, Storonsky contactó inicialmente con el corredor de lujo en octubre de 2024 para gestionar la construcción de un yate, pero en 2025 preguntó si existía mientras tanto alguna embarcación que él pudiera comprar.
Cecil Wright sugirió entonces a Storonsky una embarcación de 102 metros, que en aquel momento estaba siendo construida por el astillero alemán Lürssen. El yate en cuestión cuenta con una piscina de fondo de cristal de unos 7.6 metros, un club de playa y un gimnasio.
Sin embargo, en enero de 2026, el asesor de Storonsky comunicó a Chris Cecil-Wright que el fundador de Revolut había comprado el yate directamente al vendedor: el empresario canadiense y exjugador de hockey sobre hielo Patrick Dovigi.
La demanda de Cecil Wright sostiene que la firma tiene derecho a una comisión del 5% sobre la venta, en virtud de un contrato de corretaje y por haber sido la “causa efectiva” de la operación, a pesar de haber quedado finalmente excluida del acuerdo.
Antecedentes del intermediario
Cecil-Wright ha participado en la construcción de algunos de los yates más grandes y costosos del mundo, entre los que figura el “Madam Gu”, de 99 metros de eslora, para el ruso Andréi Skoch, y el “Tango”, incautado por las autoridades españolas por pertenecer al oligarca ruso-israelí Víktor Vekselberg.
El caso, revelado por Financial Times y retomado por EFE, se centra en determinar si el intermediario fue efectivamente la parte que impulsó la operación y, por tanto, si le corresponde la comisión reclamada por la firma ante la justicia británica.










