En su primer discurso como presidente, Donald Trump confirmó su intención de cambiar el nombre del Golfo de México a “Golfo de América” y de devolver al Monte Denali su nombre original, Monte McKinley, en homenaje al expresidente republicano William McKinley. Trump destacó que estas medidas buscan “reconquistar el lugar de Estados Unidos como la nación más respetada del planeta”.
Según el New York Post, estas modificaciones serán implementadas mediante órdenes ejecutivas que instruirán al secretario del Interior a usar los nuevos nombres en documentos oficiales, mapas federales y comunicaciones. Sin embargo, no está claro si estas disposiciones aplicarán en entornos educativos o no federales.
Trump señaló que el cambio del Golfo de México refleja un esfuerzo por recuperar la grandeza estadounidense, citando preocupaciones comerciales y migratorias con México. Previamente, el mandatario ya había expresado su frustración respecto a lo que calificó como un desequilibrio en la relación bilateral.
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, respondió durante su conferencia matutina que el Golfo de México es reconocido internacionalmente por organismos como la ONU, subrayando el compromiso de México con una relación de respeto mutuo. Sheinbaum también hizo alusión a que los comentarios de Trump podrían estar basados en información errónea, y destacó que el gobierno mexicano representa los intereses del pueblo.
El Monte McKinley, renombrado como Denali en 2015 por el entonces presidente Barack Obama, ha sido señalado como un símbolo de inspiración para Trump debido a la expansión territorial y políticas arancelarias implementadas durante la administración de McKinley.
Con estas medidas, el inicio del mandato de Trump apunta a consolidar su visión de una América fortalecida, aunque no exenta de polémica en el ámbito internacional.











