Antes de que el SARS-CoV-2 hiciera su aparición en el mundo, las plazas, parques y demás espacios al aire libre eran destino de corredores y ciclistas.
La doctora Ostaiska Eguia Lecumberri, miembro de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED-FEMEDE), “el ejercicio al aire libre potencia el sistema inmune, mejorando el asma o las alergias, reduce la presión sanguínea, promueve la socialización, mejora la calidad del sueño (con ajuste importante del reloj biológico) y la luz solar aumenta la activación de la vitamina D, entre otros beneficios”.
En relación a la actividad física en sí, está científicamente comprobado que practicar algún tipo de deporte regularmente es fundamental para mantener una salud óptima.

Por otra parte, los expertos coinciden en que el solo hecho de estar al aire libre repercute positivamente en la vida social, ya que uno se pone en contacto con otras personas, pudiendo conocer gente nueva, cultivar amistades, distraerse, charlar, etc., lo cual abre oportunidades a nivel personal y profesional.
Asimismo, genera una mayor sensación de vitalidad y optimismo, disminuye los niveles de tensión y estrés, confusión y enojo, y si las actividades se hacen en familia, crea mayores conexiones y vínculos más fuertes entre padres e hijos, además de inculcarles hábitos saludables.
Fuente: Agencia de Noticias












