En nuestra reciente entrevista con la Dra. Adriana Gudiño, especialista en medicina regenerativa, exploramos su revolucionario trabajo con terapias de células madre. La Dra. Gudiño discute cómo esta técnica ofrece nuevas esperanzas para pacientes con enfermedades graves y crónicas, transformando vidas donde antes predominaba la desesperanza. No te pierdas este breve pero profundo vistazo a una ciencia que está marcando el futuro de la medicina.
¿Por qué se enfoca usted en la medicina regenerativa?
Actualmente, como solemos decir, todos nos estamos acercando a ciertas edades de riesgo, por ejemplo, cuando perdemos las hormonas. Es ahí donde comienzan las enfermedades importantes. Podemos prevenir que haya un daño mayor. El cáncer también lo estamos tratando con éxito cuando hay metástasis; cuando el doctor te dice que ya no hay nada que hacer, ofrecemos con el tratamiento de células madre una alternativa para dar una mejor calidad de vida.
¿Cuál ha sido su experiencia con estos pacientes que ya han sido desahuciados?
Cuando llegan a mi consulta, precisamente esos pacientes multitratados por muchos doctores, desesperados, que ya no encuentran salida y buscan algo alternativo, bueno, aplicamos la terapia y en pocos días sienten los beneficios, y vuelven a creer en que hay una solución que no es simplemente una cirugía o estar tomando medicamentos que, a veces, te enferman más.
¿Cómo es el tratamiento con las células madre?
Todo lo que yo hago es inyectado de manera intravenosa, son sustancias vivas que se extraen de una placenta humana, están siendo cultivadas en el laboratorio y yo las tengo que pedir. Es todo un protocolo previo, se tiene que elevar el sistema inmunológico del paciente, hidratarlo para que las células madre puedan apreciarse mejor en el cuerpo.
¿Existe algún tipo de riesgo?
Al día siguiente te puede dar cansancio y ligero dolor muscular, se recomienda reposo. Pero no hay ningún riesgo mayor, la recuperación es en dos días. Es un procedimiento ambulatorio, no te tienes que quedar esperando a recibir esos riñones por los que estás en lista de espera y preguntarte si morirás o no. Esto lo podemos hacer de un día para otro.
¿Cómo es el proceso en el momento de aplicarlo?
Se están haciendo todo por medio de interacciones celulares, ellas van detectando dónde está el daño, dónde está el órgano afectado y luego comienzan a estimularlo. El flujo sanguíneo dentro del cuerpo es vida y siguen viajando hasta hacer una reparación multiorgánica.
Como mujer, siempre andamos buscando la parte estética.
Cuando se empieza a arreglar todo, la piel es el último órgano que me va a reflejar si estamos bien, por ejemplo, en los pacientes con metástasis en cáncer, ellos notan mucho en una semana cómo cambia su piel. Tal vez no buscaban nada estético, pero la piel es el principal órgano que me indica que ya está funcionando algo bien, es el órgano más grande.












