El gobierno de Ecuador trasladó a 300 de los presos más peligrosos del país a una nueva cárcel de máxima seguridad, un día después de la masacre de 31 reclusos en la prisión de Machala, al sur del país, cerca de la frontera con Perú.
El presidente Daniel Noboa anunció la operación a través de su cuenta oficial en X (antes Twitter), acompañando el mensaje con fotografías de los internos sentados en el suelo, con el cabello rapado y rodeados por militares armados.
“El crimen quiso desafiar al Ecuador y empezar su campaña. Hoy, el Ecuador le respondió con hechos”, escribió el mandatario, en alusión a los recientes episodios de violencia penitenciaria y la ofensiva de grupos criminales contra el Estado.
Las imágenes muestran a los reclusos uniformados de naranja, alineados bajo estricta vigilancia. La prisión —construida en un paraje remoto y altamente fortificado— es parte de la nueva estrategia de seguridad impulsada por Noboa para aislar a los líderes del crimen organizado y frenar el control que ejercen desde las cárceles.
Minutos después, el presidente publicó otro mensaje:
“Ya empezarán con la quejadera”, escribió junto a una fotografía donde se veía el cabello cortado de los reclusos amontonado en el suelo.
El traslado marca un nuevo capítulo en la crisis penitenciaria ecuatoriana, que ha dejado centenares de muertos por enfrentamientos entre bandas en los últimos años. Con esta acción, Noboa busca enviar un mensaje de firmeza y control, aunque organizaciones de derechos humanos han advertido sobre los riesgos de exposición y maltrato.












