Siempre me he considerado una persona positiva. Pero hoy, estoy en modo contrario. Las cosas no pintan bien ni en lo político, ni en lo económico, social o turístico y mucho menos en lo sanitario. Comenzando con el tema de la pandemia… ¡tan bien que íbamos carajo!
Al menos en Quintana Roo, llegamos a soñar hace unas cuantas semanas con alcanzar el verde del semáforo epidemiológico con jornadas en las que apenas se reportaba un fallecimiento a nivel estatal, con una cifra de contagios y ocupación hotelera envidiable para muchos otros estados del país.
El gozo se fue al pozo. Hoy estamos más cerca del rojo. Por si fuera poco, mientras escribo estas líneas, el Primer Ministro canadiense Justin Trudeau anuncia que se suspenden los vuelos entre la nación de la hoja de Maple con el Caribe y México hasta el próximo 30 de abril.
¡Pum! lo que nos faltaba. Tres largos y tristes meses. Y no se le ocurra lo mismo al flamante presidente Biden al norte de nuestras fronteras porque entonces sí, el turismo se va al fondo. De los cruceros a Cozumel y Mahaual, olvídese. Eso no tiene para cuando volver a ocurrir.
Ah, y las vacunas… así de alejados como estamos geográficamente del centro de la República, ¡literalmente nos tienen abandonados! ¿Cómo es posible que el gobierno federal prefiera vacunar a maestros campechanos en un estado que se mantiene en verde, en vez de destinarlas por ejemplo a los trabajadores turísticos del Caribe mexicano?
El descaro por conservar el poder ya raya en lo criminal. Esa es una asquerosa maniobra política para ganarse el voto del sector magisterial en las elecciones del 6 de junio. ¡Pero qué tontería! Igual se habrían ganado medio millón de sufragios con los más de 450 mil empleados de la industria sin chimeneas que trabajan aquí en Quintana Roo, generando además una valiosa fuente de ingresos para la federación.
Hoy sabemos que el plan nacional de vacunación es una burla. Que a este paso primero moriremos de viejos antes de ser inoculados contra el Covid-19. Que ni siquiera podemos comprar las vacunas como pretenden los hoteleros y empresarios, porque ni siquiera están a la venta de aquí a finales de año cuando menos.
Me corroe la envidia de la mala de ver cómo en Estados Unidos o Israel, por citar algunos, la vacunación va a mil por hora y cómo algunos países con igual población a la de México, únicamente contabilizan cinco mil muertes por coronavirus, como Japón. Se me retuerce el hígado de ver a los mentados “Siervos de la Nación” conformando brigadas de vacunación sin que haya vacunas suficientes más que para ponérselos a ellos y a unos cuantos médicos y enfermeras o enfermeros.
Me re patea que a los doctores particulares no se les considere en la lista prioritaria para ser inoculados. Me angustia saber que no hay transparencia en las presuntas adquisiciones del gobierno a los laboratorios, cuyos expedientes han sido clasificados por cinco años.
Ah, pero ahí vienen los 24 millones de vacunas rusas Sputnik V con su muy dudosa reputación y que tampoco alcanzarán ni para taparnos una muela como se dice en un país de 126 millones de personas. Sí, José Martín, tienes mucha razón… las cosas pintan cada vez peor… ¡Pero el PRI robó más!
Recuerde que además de esta columna los espero de lunes a viernes a las 2:30 pm en Hechos Meridiano Quintana Roo de TV Azteca, los miércoles en “Definiciones” a las 9:00 pm por la señal del 7.2 de a+ y a las 19:00 en Informativo Turquesa Tercera Emisión. Mientras tanto cuídese mucho y como siempre, le mando un fuerte abrazo a la distancia donde quiera que esté.
José Martín Sámano Titular de Noticias Azteca Q Roo y Conductor de la 3ra emisión de Informativo Turquesa.
@jmartinsamano











