. Aunque durante años se han promocionado como aliados del control de peso, un nuevo estudio científico ha revelado que las bebidas dietéticas, especialmente aquellas endulzadas con sucralosa, podrían estar provocando exactamente el efecto contrario: aumentar el apetito.
El informe, publicado esta semana por un equipo de investigadores encabezado por la Dra. Katie Page, advierte que el edulcorante bajo en calorías activa áreas del cerebro relacionadas con el hambre, generando un incremento de hasta un 20% en el apetito en comparación con quienes consumen bebidas azucaradas convencionales.
“Nuestros resultados sugieren que la sucralosa interfiere con los mecanismos normales de regulación del apetito, lo que podría dificultar el control del peso corporal”, explicó la doctora Page, quien dirige investigaciones metabólicas en el Hospital de la Universidad del Sur de California.
La OMS ya había emitido una alerta
Este hallazgo se suma a una serie de advertencias lanzadas en mayo de 2023 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en las que se concluyó que los edulcorantes no calóricos, como la sucralosa, no son eficaces para controlar el peso a largo plazo.
En palabras del Dr. Francesco Branca, director del Departamento de Nutrición y Seguridad Alimentaria de la OMS:
“Sustituir el azúcar por estos productos no ayuda a reducir la grasa corporal a largo plazo. Su uso prolongado puede incluso tener efectos indeseados”.
Qué es la sucralosa y por qué importa
La sucralosa es un edulcorante sintético que se encuentra en múltiples productos dietéticos, desde refrescos hasta yogures bajos en azúcar, e incluso en bebidas energéticas. Es entre 400 y 600 veces más dulce que el azúcar y no contiene calorías, lo que la ha convertido en una opción popular entre personas que buscan perder peso o controlar la diabetes.
Sin embargo, el nuevo estudio indica que el cuerpo no responde igual a estos productos “sin calorías”. Al parecer, la dulzura sin contenido energético desestabiliza las señales internas del cerebro encargadas de regular la sensación de saciedad.
El experimento y sus conclusiones
Durante la investigación, se analizó a un grupo de adultos sanos divididos en dos subgrupos: uno consumió agua endulzada con sucralosa, y el otro, agua con azúcar convencional. Mediante imágenes de resonancia magnética, se observó cómo el cerebro respondía al consumo de ambas bebidas.
Los resultados mostraron una mayor actividad en las zonas del cerebro relacionadas con la recompensa y el apetito entre quienes ingirieron sucralosa, lo que sugiere una posible conexión entre estos edulcorantes y el deseo de comer más.
Posturas encontradas
A pesar de los resultados, empresas que comercializan productos con sucralosa han salido en defensa de su seguridad y utilidad. Un vocero de Heartland Food Products Group, fabricante de la marca Splenda, aseguró que la sucralosa “sigue siendo respaldada por organismos regulatorios y expertos en salud” para el manejo del peso y el control de la diabetes.
“Este estudio no contradice la extensa literatura científica que apoya el uso seguro de la sucralosa”, puntualizó la empresa en un comunicado.
¿Qué sigue para la investigación?
Este estudio se centró exclusivamente en la sucralosa, sin considerar otros edulcorantes como aspartame, sacarina o stevia. Los autores reconocen que será necesario realizar investigaciones más amplias que permitan entender el impacto de cada sustancia de manera individual y comparativa.
No obstante, el hallazgo representa una advertencia importante en tiempos donde la epidemia global de obesidad y enfermedades metabólicas exige estrategias cada vez más efectivas y transparentes.












