La misión en el Atlántico Sur identificó animales nunca antes registrados y usó tecnología de punta para estudiarlos en tiempo récord.
Una expedición científica descubrió 31 nuevas especies marinas en aguas internacionales frente a la costa de Brasil, en el Atlántico Sur, durante una campaña realizada entre el 15 y el 30 de abril a bordo del buque Falkor (too), operado por el Schmidt Ocean Institute.
El hallazgo ocurrió en la zona mesopelágica, también conocida como midwater, una de las regiones menos exploradas del planeta, ubicada entre los 200 y los 1.000 metros de profundidad, donde la luz solar ya no penetra.
Hallazgos en dos semanas de trabajo
De acuerdo con la información difundida, el equipo internacional de expertos en vida marina identificó en solo dos semanas especies que nunca habían sido registradas en esa zona del Atlántico Sur. Entre los organismos encontrados hay un anfípodo, un gusano Tomopteris cuya velocidad sorprendió a los científicos, nueve especies de medusas, siete sifonóforos, siete ctenóforos, cuatro larváceos y dos rizarios gigantes.
La expedición, denominada Designing the Future 3, reunió a especialistas de Estados Unidos, Australia, Brasil y Japón, con apoyo de instituciones como la Universidad de Western Australia y el Bigelow Laboratory for Ocean Sciences.
Según Karen Osborn, jefa científica de la expedición y especialista del Smithsonian National Museum of Natural History, la variedad y abundancia de organismos encontrados superó las expectativas iniciales: “El midwater es el hábitat más grande de la Tierra y está lleno de animales increíbles que apenas comenzamos a comprender”.
“Esta zona no había sido explorada antes, lo que brindó más oportunidades para identificar especies nuevas”, agregó la experta en un testimonio a The Guardian.
Las observaciones incluyeron interacciones inusuales, como una hembra de pulpo Haliphron atlanticus que devoraba una medusa a 800 metros de profundidad. De acuerdo con la nota, este tipo de hallazgos ayuda a comprender mejor cómo funcionan las comunidades del midwater y su relación con procesos globales como el ciclo del carbono.
Tecnología para estudiar el océano profundo
El éxito de la expedición se debió al uso de tecnologías innovadoras. El equipo aplicó sistemas de imagen avanzados como DeepPIV y EyeRIS, conectados al robot submarino ROV SuBastian. Estas herramientas usan láseres para crear imágenes tridimensionales de los animales marinos y observar su forma y partes internas sin dañarlos.
También emplearon una cámara especial construida por la Japan Agency for Marine-Earth Science and Technology (JAMSTEC), capaz de mostrar detalles diminutos que no se ven en las imágenes 3D. Además, utilizaron un microscopio llamado Squid, que permitió ver por primera vez en una expedición el interior de células vivas de organismos marinos en tres dimensiones.
El equipo integró además un sistema de realidad virtual desarrollado por la Universidad de Western Australia y una “máquina de gravedad” diseñada en Stanford, un microscopio especial que reproduce el entorno natural de los microbios marinos. La combinación de estas herramientas, junto con pruebas de ADN realizadas en el propio barco, permitió identificar nuevas especies en cuestión de días.
Cooperación internacional y próximos pasos
La expedición del Schmidt Ocean Institute contó con más de veinte especialistas provenientes de Estados Unidos, Australia, Brasil y Japón. Desde el inicio del viaje en Salvador, Bahía, el grupo se enfocó en estudiar la compleja red de vida en la zona mesopelágica, considerada por los expertos como la mayor reserva de biodiversidad del planeta.
Osborn recalcó en declaraciones realizadas a The Guardian: “Lo que la humanidad ha descubierto hasta ahora es apenas la punta del iceberg”. La científica subrayó la necesidad de impulsar más expediciones y de reunir equipos multidisciplinarios para explorar nuevas formas de investigar el océano.
Esta fue la tercera campaña en la que se probaron y perfeccionaron las herramientas desarrolladas para el estudio del midwater. La directora ejecutiva de Schmidt Ocean Institute, Jyotika Virmani, señaló: “La misión del instituto es impulsar el avance tecnológico, y esta expedición muestra cómo es posible estudiar la vida marina de manera sofisticada y no invasiva”.
Los descubrimientos recientes refuerzan la importancia de la investigación científica colaborativa para ampliar el conocimiento y la protección del océano. En esa línea, el CONICET lanzará en 2027 una nueva expedición a bordo del buque Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute para explorar la biodiversidad marina a 600 kilómetros de la costa de Chubut.
El equipo recorrerá los cañones Ameghino y Almirante Brown, zonas nunca estudiadas directamente, con el objetivo de identificar nuevas especies y obtener información clave para la conservación. Según explicó el jefe científico Daniel Lauretta a Infobae, la misión empleará tecnología avanzada y prevé transmitir en vivo los descubrimientos para acercar la ciencia a la sociedad.












