Una familia originaria de este municipio ubicado en el poniente del Estado, se sorprendió al iniciar los trabajos de construcción de lo que sería una piscina para la familia y de pronto, en su patio, había un hermoso cenote.
“Los trabajadores cuando hicieron las primeras excavaciones para la piscina salió agua, brotó agua y empezaron a escarbar más y vieron que ya estaba formado acá, la entrada de un cenote. » No es normal que alguien tenga un cenote en su casa”, explicó Jimena Borges Hernández, propietaria de la casa que ahora tiene un cenote, al que la gente de este pequeño pueblo tiene acceso.
Se trata de un verdadero estanque natural de agua dulce, que de acuerdo con biólogos se abastecen de ríos subterráneos que se forman en numerosos lugares de la península de Yucatán.
El hallazgo tiene maravillados a pobladores de la comunidad quienes solicitan a los dueños de la vivienda permitirles conocerlo.
“Mis abuelos son antiguos y tienen la creencia de que el lugar se tiene que bendecir por un padre y le tienen que ofrecer k’ol (ofrendas) a los vientos para poder ponerle un nombre como tal», señalaron.
Fuente: Agencia de Noticias












